MIAMI/NUEVA YORK. (DPA).- Sólo el tiempo y el olvido pueden hacer que Barry Bonds y Roger Clemens, dos de las grandes estrellas del béisbol estadounidense, entren a un Salón de la Fama que hoy volvió a cerrarles las puertas por su vinculación con la “era de los esteroides” .
Bonds y Clemens, pese a ser por números dos de los mejores jugadores de la historia, consiguieron aún menos votos que el año pasado.
El cubano Rafael Palmeiro, uno de los cuatro jugadores en combinar al menos 3,000 hits y 500 cuadrangulares, ya no podrá ser elegido al conseguir apenas un 4.4% de los votos de la asociación de periodistas de béisbol de Estados Unidos (BBWAA por sus siglas en inglés), menos del cinco necesario para poder ser candidato un año más.
Otro de los sospechosos, Sammy Sosa, podría ser el próximo en caer tras obtener el 7.2%, cinco puntos menos que en 2013.
En cambio, Greg Maddux, Tom Glavine y Frank Thomas sí fueron considerados “limpios”, por lo que fueron elegidos para entrar en el Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York.
“No deberían entrar”, defendió Thomas la ausencia de los sospechosos. “El engaño no debería estar permitido en el Salón de la Fama”, agregó el bateador.
A falta de datos objetivos, de análisis que demuestren culpabilidades, los periodistas votan según impresiones y sospechas, juzgando una era –la de decáda de 1990 y comienzos de 2000- en la que el uso de los esteroides estaba ampliamente extendido en el diamante hasta que las Grandes Ligas empezaron a hacer controles en 2003.
NÚMEROS
En otras circunstancias Bonds y Clemens habrían podido desafiar ya el año pasado, el primero que eran elegibles, el récord del 98.8% de votos que obtuvo en su día Tom Seaver.
En cambio, su nivel de apoyo se redujo en 12 meses y está muy lejos del 75% requerido para un Hall of Fame que censura a dos de los mejores jugadores de la historia.
El bateador Bonds tiene el récord de 762 jonrones y siete premios MVP, mientras que el lanzador Clemens ganó siete galardones Cy Young.
Ambos niegan haber consumido conscientemente sustancias prohibidas y ninguno fue sancionado nunca, aunque Bonds estuvo entre los clientes del laboratorio BALCO y fue acusado de obstrucción a la justicia.
Clemens fue señalado por su antiguo entrenador, pero negó las acusaciones ante el Congreso de los Estados Unidos y no pudo ser condenado por perjurio.
The New York Times informó que Sosa, octavo en la lista histórica de cuadrangulares con 609, estaba entre los jugadores que no pasaron un análisis durante una encuesta anónima hecha en 2003.
Mark McGwire, con 583 batazos de vuelta completa, admitió el uso de sustancias tras años de sospechas. Nunca alcanzó más de un 25% de los votos y sus apoyos caen año a año.
No hay sospechas sobre Maddux, Glavine y Thomas. Desde 1999 no eran seleccionados a la primera tres debutantes. El año pasado nadie alcanzó el 75% de votos necesario.
Maddux recibió el 97.2%, seguido de Glavine con el 91.9 y Thomas con 83.7. Craig Biggio se quedó cerca al acumular el 74.8%. Sólo le faltaron dos votos para acompañar a los tres primeros.
FRANK THOMAS
La carrera del bateador Thomas coincidió en parte con la “era de los esteroides”, pero el rendimiento del ganador de dos premios MVP, que llegó a los Chicago White Sox en 1990, declinó al final de su trayectoria, a diferencia de otros contemporáneos.
Con 521 cuadrangulares, es el decimoctavo en la clasificación histórica. “Lo que yo hice fue real y por eso tengo esta sonrisa en la cara ahora mismo, porque los periodistas finalmente lo entendieron”, dijo hoy Thomas, reivindicando la limpieza de sus logros.
“Yo puedo ir a casa y dormir tranquilo por las noches. Sé que no recibiré una llamada en mitad de la noche diciendo que hice esto o aquello”, agregó.
