El costo promedio de la canasta básica de alimentos (CBA) en mayo pasado se ubicó en $280.71 o un aumento de $13.93 en comparación con mayo del año pasado, cuando este precio se ubicó en $266.78, de acuerdo con el monitoreo mensual que realiza la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco).
La CBA considera una ingesta promedio de 2,339 calorías por persona por día. La cantidad de alimentos de la CBA se calcula para una familia de 3.48 personas, con base a los resultados del censo de población y vivienda de 2010. Se incluyen 59 productos de mayor consumo, entre los cuales aún hay ocho que están en la lista de control de precios (bistec de cinta con hueso, carne molida de primera, pollo entero Panamá, arroz de primera, leche en polvo, pan de molde blanco, queso amarillo americano y salchicha que contenga carne de res). El informe de la Acodeco recoge los precios de un total de 89 establecimientos de Panamá y San Miguelito, entre los cuales los funcionarios visitaron 51 supermercados y 38 minisupers y abarroterías.
Durante los últimos meses, el comportamiento del precio de la canasta de alimentos ha sido al alza en medio de una economía mundial y local golpeada por las restricciones impuestas por la pandemia de la covid-19 y, más recientemente, por los efectos de la invasión de Rusia a Ucrania y el incremento del precio de los combustibles.
Las carnes son el segmento de la canasta de alimentos con el mayor costo, ya que representan más de una tercera parte del valor de la canasta. En mayo pasado, el segmento de las carnes totalizó $99.73 o un aumento de $5.47 en comparación con hace un año. Igualmente, el costo de los cereales, donde se incluye el arroz, principal plato del panameño, se ubicó en $47.26 o aproximadamente un incremento de $2.53 con relación a mayo de 2021.
Para Giovani Fletcher, presidente del Instituto Panameño de Derecho de Consumidores y Usuarios (Ipadecu), ante el impacto que ha tenido la crisis en el precio de los alimentos, “el Estado debería buscar mecanismos idóneos para tratar de perseguir cualquier síntoma o símbolo de acaparamiento o práctica monopolística para fijar precios y perseguir las conductas especulativas que se pudieran dar ahora mismo dentro del mercado de productos . Reconoció que es muy poco lo que puede hacer el consumidor, “más allá de crear un presupuesto, verificar precios, pero hay que seguir invocando al Estado para que busque mecanismos alternos” que permitan una flexibilidad en el costo de los alimentos.
En el monitoreo de precios en los distintos supermercados se observa una diferencia entre el costo más bajo y el costo más alto de la canasta, dependiendo del sector y la cadena, de $61.09 en el mes de mayo de 2022.
Así mismo, es palpable que los alimentos son más costosos en las abarroterías que en los supermercados. Este sondeo arrojó una diferencia de hasta $43.24: en los supermercados, la CBA tenía un costo promedio de $280.71, mientras que en las abarroterías, donde muchas familias de escasos recurso compran, sumó $323.95.
En mayo, los productos que más aumentaron en los supermercados fueron el pan michita, el jamón empacado 4x4, las hojuelas de maíz (corn flakes), el tomate nacional perita y la mortadela nacional. En tanto, en las abarroterías se elevó el precio de las hojuelas de maíz, el queso blanco prensado bajo en sal, el tomate perita, el muslo de pollo con piel y el aceite vegetal nacional.
Desde el sector privado, Rubén Castillo, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), dijo que observan con preocupación el aumento de los precios de los alimentos.
“Para mitigar el aumento de precios debemos promover la atracción de inversiones: mientras más personas logren un empleo, éstas estarán en mejores condiciones para resistir la inestable situación económica”, dijo Castillo.
Otro elemento, añadió, es la austeridad estatal. “Es importante que se controle de manera sostenida el gasto de planilla y aumenten las inversiones. Es hora de reclamar eficiencia en la administración pública para generar confianza”, puntualizó.
Por ejemplo, planteó que a mediano y largo plazo, se debe promover el uso de otras fuentes de energías. “Es importante hacer un programa nacional de ahorro energético y focalizar los subsidios en los sectores vulnerables para que de verdad puedan servir de factor de cohesión social”, agregó el dirigente del gremio que agrupa a todas las organizaciones del sector privado.
