El Canal de Panamá se prepara para enfrentar los efectos del llamado Súper Niño, un fenómeno que según la NOAA, Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos ya inició y podría extender la temporada seca de 2027.
Su efecto inmediato es el de reducir significativamente las lluvias y aumentar la presión sobre los recursos hídricos que sostienen tanto la operación de la vía interoceánica como el suministro de agua potable a la población.
El agua es el recurso estratégico que hace posible el funcionamiento del Canal de Panamá: cada tránsito de un buque consume millones de litros de agua dulce provenientes de los lagos Gatún y Alhajuela. Además de sostener el comercio marítimo mundial, esa misma agua abastece a más de la mitad de la población panameña, lo que convierte su gestión en un desafío clave para el país.
"Nosotros seguimos atentamente los pronósticos de las instituciones internacionales que monitorean las condiciones oceanográficas y meteorológicas, y vemos el mismo mensaje. Nosotros no escapamos de esa realidad y estamos muy atentos ante el llamado super Niño“, afirmó Gloria Arrocha, supervisora de Meteorología e Hidrología de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) en entrevista con La Prensa.
La especialista explicó que, aunque 2025 cerró con una precipitación acumulada de 3,062 milímetros en la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá (CHCP), 15.4% por encima del promedio histórico, las proyecciones de los principales centros meteorológicos comenzaron a advertir desde finales de ese año la posible llegada de un evento de El Niño muy fuerte, por lo que la ACP empezó a implementar medidas preventivas de ahorro de agua.
Arrocha destacó que febrero de 2026 registró 194 milímetros de lluvia, convirtiéndose en el febrero más lluvioso desde que existen registros, en 1950, muy por encima del promedio histórico de apenas 32 milímetros.
Sin embargo, la situación cambió rápidamente y junio de este año acumuló solo 159 milímetros de precipitación, un 44% por debajo del promedio y el segundo junio más seco desde 1950, únicamente superado por junio de 2015, cuando se registraron 153 milímetros.
La meteoróloga indicó que la ACP utiliza como referencia los eventos de El Niño muy fuerte de 1997 y 2015, cuando la precipitación anual en la cuenca cayó a 1,691 y 1,778 milímetros, respectivamente, lo que representó déficits de 36.3% y 33% frente al promedio histórico.
“Esperamos un patrón similar”, señaló al advertir que el fenómeno podría prolongar la estación seca hasta abril o principios de mayo de 2027.
Arrocha recordó que el Canal depende completamente del agua dulce de la cuenca del río Chagres para operar las esclusas y abastecer de agua potable a más de 2.5 millones de personas.
“Dependemos mucho de la lluvia que cae dentro de esa cuenca”, afirmó al explicar que una reducción en las precipitaciones disminuye la disponibilidad de agua tanto para el tránsito de buques como para el consumo humano.
Como parte de las medidas de adaptación, la ACP ha reforzado las acciones de ahorro de agua mediante un mayor uso de las tinas de reutilización y otros ajustes operativos.
En ese contexto, la subadministradora del Canal, Ilya Espino de Marotta, anunció recientemente una reducción gradual del calado máximo permitido para los buques Neopanamax, con la meta de llegar a 44 pies entre abril y mayo de 2027, aunque aclaró que por ahora no se prevé reducir el número de tránsitos, sino únicamente el calado de las embarcaciones.
Arrocha aseguró que la prioridad de la ACP es garantizar simultáneamente el abastecimiento de agua para la población y la continuidad de las operaciones del Canal.
Añadió que la institución mantendrá un monitoreo permanente de la evolución del fenómeno y ajustará las medidas de ser necesario para preservar la competitividad de la ruta interoceánica y la seguridad del recurso hídrico.
Medidas de ahorro
La especialista de metereología explicó que una de las principales medidas para administrar el agua es aumentar el uso de las tinas de reutilización de las esclusas Neopanamax, lo que ha permitido ahorrar menos del 10% del agua utilizada en cada tránsito.
Adelantó que una vez culminen las adecuaciones operativas, como reubicación de algunas tomas de agua, ese porcentaje superará el 10%, fortaleciendo la capacidad del Canal para enfrentar un periodo prolongado de sequía.
Explicó que para utilizar las tinas de manera continua fue necesario modificar parte de la infraestructura de captación de agua potable cercana a las esclusas.
Estas obras buscan evitar que el mayor uso de agua reutilizada afecte la calidad del agua destinada al consumo humano, principalmente para evitar la intromisión de agua salada.
La meteoróloga afirmó que la experiencia de la crisis hídrica de 2023 cuando no solo se redujo el calado, sino también el tránsito que llegó a estar en 25 diarios en algunas semanas, permitió al Canal prepararse con mayor anticipación para un nuevo evento de El Niño.
Entre las principales lecciones estuvo la necesidad de adecuar las tomas de agua para incrementar el uso de las tinas de reutilización sin afectar el abastecimiento de agua potable.
“Aprendimos y con eso podemos actuar mucho más rápido también”, apunta.
Indicó que la reducción gradual del calado anunciada por la subadministradora y administradora electa, es una medida preventiva que busca disminuir el consumo de agua por tránsito y dar previsibilidad a las navieras.
Este tipo de restricciones son habituales al final de la estación seca y permiten conservar mayores reservas en los embalses.
“Es para anunciar a los clientes que no se puede ofrecer el máximo de 50 pies y puedan hacer los ajustes necesarios con tiempo”, apuntó Arrocha.
Otro elemento que mide el Canal, es el impacto en la evaporación del agua de lluvia que cae a los lagos, un factor determinante durante el próximo evento de El Niño.
Arrocha explicó que, en un año normal, entre el 40% y el 50% de la lluvia que recibe la cuenca se pierde por evaporación, porcentaje que podría aumentar si se registran más días soleados y con poca nubosidad como los que se esperan para el verano de 2027.

¿Cómo están los lagos?
Al 20 de julio de 2026, el embalse Alhajuela registraba un nivel de 222.76 pies, por encima de su curva guía de 216 pies, mientras que el lago Gatún se ubicaba en 84.61 pies, por debajo de la curva guía de 87 pies.
Aunque ambos embalses conservan reservas suficientes gracias a las abundantes lluvias registradas a inicios de año, la disminución del nivel de Gatún refleja el impacto del déficit de precipitaciones observado desde mayo y explica las medidas preventivas de ahorro de agua adoptadas por la Autoridad del Canal de Panamá.
Como referencia, en marzo de este año Gatún alcanzaba 88.32 pies, muy cerca de su nivel máximo operativo de 88.93 pies, mientras que Alhajuela se encontraba en 251.52 pies, también próximo a su máximo de 252 pies, lo que entonces permitía operar la vía sin restricciones de calado.
El fenómeno de El Niño, es un evento que seguirá repitiéndose cada vez con más fuerza. Ante estas previsiones, Arrocha, precisa que se requieren con urgencia otras fuentes de agua, por lo que el embalse de río Indio será una alternativa en el futuro y una decisión impostergable.
Por lo pronto, cada día en el Centro de Meteorología e Hidrología del Canal de Panamá se monitorean tres horizontes de tiempo: el corto plazo, con pronósticos a siete días; el mediano plazo, con proyecciones a tres meses para definir el calado que podrá garantizarse a las navieras; y el largo plazo, con escenarios climáticos que permiten a la administración planificar las medidas operativas y las obras necesarias para ahorrar agua y asegurar la continuidad del servicio.

