Definidos los parámetros del reasentamiento de unas 500 familias, el proyecto de río Indio pasa a la fase de estudios de impacto ambiental.
Esta etapa incluye la actualización de la línea base en toda la cuenca, un paso clave previo a la elaboración del estudio de impacto ambiental (EIA), que se prevé iniciar en mayo y presentar entre octubre y diciembre de este año.
Karina Vergara, gerente socioambiental del proyecto, explicó a La Prensa, que actualmente se realizan monitoreos en la cuenca alta, media y baja, enfocados en la calidad del agua, el aire y el comportamiento de las especies existentes en la zona. “Estamos haciendo la actualización de la línea base… monitoreos de calidad de agua, aire y el monitoreo hidrobiológico de especies”, indicó.
Uno de los principales cambios que generará el proyecto es la transformación del río en un embalse, lo que implica modificaciones en el ecosistema acuático.
“El río, con esta represa, va a crear un nuevo reservorio… ya vamos a tener un ambiente de lago y las características del agua cambian”, explicó Vergara.
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Ante este escenario, el Canal plantea medidas para mitigar los impactos, durante la construcción como en la operación. “Debemos tomar medidas para que las especies se puedan conservar aguas arriba y también dejar suficiente caudal aguas abajo”, señaló, al destacar que algunas especies requieren condiciones específicas de flujo para sobrevivir.
La evaluación ambiental también ha identificado una alta riqueza de biodiversidad en la zona. “Hay nutrias, felinos y una gran riqueza de aves”, detalló.
Este diagnóstico ha llevado a considerar estrategias como la restauración de corredores biológicos que permitan el desplazamiento de especies entre áreas boscosas.
“Estamos planteando la restauración de corredores… porque las especies necesitan áreas de bosque para desplazarse”, indicó, al mencionar que estas acciones podrían articularse con iniciativas regionales de conservación.

Vergara indicó que para avanzar en el estudio de impacto ambiental se requería un adelanto del diseño del proyecto, que se encuentra en un 35% de desarrollo.
Este nivel de avance permitirá definir con mayor precisión aspectos clave de la obra, como la ubicación y dimensiones de la presa, información que servirá de base tanto para la elaboración del estudio de impacto ambiental como para el proceso de licitación del diseño y construcción del reservorio.
El estudio de impacto ambiental será de categoría 3, la más alta dentro de la normativa.
El documento integrará todos los componentes del proyecto, incluyendo el diseño de la obra, las áreas de reasentamiento y las condiciones ambientales de la cuenca. “No puedo hacer un estudio de impacto ambiental solo de una parte… tiene que ser integral”, explicó.
Las nuevas viviendas de las comunidadades afectadas estarán ubicadas a no más de 7 kilómetros, con avalúos a precio de mercado y diseños acordados con las comunidades.
El estudio base será evaluado por el Ministerio de Ambiente. Antes de su presentación formal, se desarrollará una fase de participación ciudadana para informar a las comunidades sobre el proyecto y sus impactos ambientales.
Posteriormente, se abrirá un proceso de consulta pública con la realización de foros. “Durante el proceso habrá participación ciudadana y luego una consulta pública con foros”, indicó.
Dentro de las medidas de mitigación contempladas se incluyen la reforestación —que deberá duplicar el área talada—, el control de erosión y el manejo de desechos, entre otras acciones incluidas en el plan de manejo ambiental.
El Canal prevé que la evaluación ambiental se desarrolle en paralelo con otras fases del proyecto, de modo que el estudio sirva como base para el diseño y la futura construcción del embalse.

