Comparten nombre, apodo, profesión y un físico muy similar, pero antes de este martes, 3 de mayo, el torero español Manuel Díaz no había conseguido ser reconocido oficialmente como hijo del legendario matador Manuel Benítez, de quien tomó el célebre sobrenombre de El Cordobés.
Tras años de esfuerzos, un tribunal de Córdoba, en la región sureña de Andalucía, aceptó en una decisión publicada este martes, 3 de mayo, la petición de reconocimiento de paternidad presentada por Díaz, basándose en unas pruebas de ADN que establecían una probabilidad de filiación del 99.9%.
El histórico torero español, de 79 años, nunca quiso reconocer a este hijo nacido en 1969 de una relación extramatrimonial y que siguió sus pasos con el capote y el estoque.
Manuel Díaz explicó a la prensa haber recurrido a la justicia por desesperación, tras haber intentado en vano establecer una relación con su padre.
“La gota que ha colmado el vaso se produjo el otro día, cuando entrevistaban a Benítez en televisión y, al preguntarle por mí, se apartó como si fuera el demonio. ‘¿Por qué tu padre no quiere hablar de ti?’, me dijeron mis hijos”, había declarado a la revista Hola.
El Cordobés junior asegura que no quiere disputar la herencia de su padre a los cinco hijos reconocidos, sino simplemente reivindicar una filiación de la que está orgulloso.
Según él, Manuel Benítez tuvo una breve relación con su madre Dolores Díaz González, empleada del hogar en Madrid en casa de unos amigos del torero, pero no quiso saber nada del niño.
Benítez fue en los años 1960 y 1970 el torero más popular de España y su fama traspasó fronteras. La revista estadounidense Life aconsejaba entonces a sus lectores ir a ver sólo las corridas en las que El Cordobés participara.
