Algunos transformadores y líneas han presentado fallas, pero la situación financiera de la estatal Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa) “es sólida” para hacerle frente a los servicios que presta, afirmó el gerente encargado, Óscar Rendoll.
Tras la explosión de cuatro transformadores de corriente el 17 y 21 de marzo pasado, hecho que desencadenó en la renuncia del gerente, Iván Barría, la junta directiva de la empresa designó en el cargo a Rendoll, un ingeniero eléctrico graduado en la Universidad de Monterrey, México, y que tiene 41 años de laborar en la empresa.
Etesa, que pertenece 100% al Estado, depende de los ingresos propios que logra del servicio de transmisión que pagan todos los clientes del sistema y que corresponde aproximadamente al 10% de la tarifa de energía eléctrica. Siendo la única que presta el servicio de transmisión, la empresa tiene un negocio garantizado.
De acuerdo con los estados financieros al 31 de diciembre de 2016, Etesa tenía un patrimonio total de $285.6 millones. Proyecta ingresos corrientes para 2017 de $131 millones que, comparado con los ingresos al término de la vigencia de 2016 —$110.1 millones— registran un incremento de $21 millones. El saldo de la deuda a corto y largo plazo hasta marzo pasado ascendía a $128.5 millones, según el informe financiero preliminar de 2016 de la empresa.
Etesa junto con Tocumen, S.A, y la Empresa Nacional de Autopistas (ENA), quedaron fuera del sector público no financiero tras una reforma a la ley en 2011, que permitió que sus deudas no se sumaran con la deuda pública del país.
Además de brindar el servicio de transmisión de energía local, Etesa también puede sacarle provecho a la red como medio de transporte regional, al servir de puente entre Centroamérica y Suramérica para la venta o compra de electricidad.
Sin embargo, para poder atender ese mercado, debe hacer inversiones permanentes que le permitan contar con una red eléctrica robusta conectada a subestaciones que resistan el tráfico de miles de megavatios de energía.
Es justo lo que no se hizo durante varios años y que ha llevado a la empresa a tener problemas de déficit en la capacidad de la línea para poder transportar la energía desde las plantas de generación instaladas en las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro hasta los centros de consumo en Panamá y el resto del país.
Aprovechando el bajo nivel de endeudamiento que tiene Etesa, el exgerente Iván Barría comenzó desde 2014 un plan de inversiones a corto y mediano plazo que hasta 2020 aumentaría los activos de la empresa en cerca de $800 millones.
Uno de estos proyectos es la tercera línea que se construye de Chiriquí a Panamá, a un costo cercano a los $400 millones y que actualmente tiene un avance de 97%. Esta línea se comenzó a construir en 2014, casi cinco años más tarde de lo que estaba previsto en el plan de expansión, causando un problema al sistema de transmisión por la falta de capacidad.
Aunque la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) no le aprobó el plan de expansión en 2016 a Etesa porque había atraso en algunos proyectos, Rendoll informó que algunas de estas obras se incluirán en el plan de expansión 2017, que debe entregar a más tardar en junio próximo.

Rendoll informó que entre estos proyectos nuevos están la nueva línea de transmisión de Colón a Panamá y la línea de transmisión a Metetí, Darién, entre otros.
En el caso de Colón, se planea construir una subestación en Sabanitas, con una línea de transmisión que atendería las inversiones en plantas de generación con gas natural que se construyen y estudian para ese sector del país.
Se trata de AES Colón, que construye la línea desde la planta de generación con capacidad para 381 megavatios y que se conectará en un punto con la línea entre Santa Rita y Panamá 2. Este proyecto no ha entrado en operación por problemas de servidumbre.
El plan era construir una subestación en Sabanitas que intersectaría la línea de Santa Rita, pero los terrenos que se iban a ocupar pertenecían a la familia Waked. Según Rendoll, hubo que suspenderlo por las investigaciones que se adelantan después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó a Abdul Waked y a Nidal Waked, entre otros miembros de esa familia, en la Lista Clinton, por sospecha de lavado de dinero y narcotráfico.
Ante este escenario, Rendoll dijo que la decisión técnica de ingeniería fue buscar un mecanismo para conectar la línea a una de las torres que viene a Panamá 2, debido a que la planta de AES debe comenzar operaciones en 2018.
Etesa debe buscar otros terrenos para construir la subestación Sabanitas, que atendería toda la generación de energía de otras plantas, como Martano Inc. y Telfers, de NG Power. “Ya tenemos el terreno más o menos ubicado”, adelantó Rendoll.
Cuando se construya la subestación de Sabanitas, cuya inversión se calcula en $90 millones, con un sistema encapsulado, se podrá atender a todos los proyectos de generación que haya para esa zona, manifestó.
“Esta tecnología tiene muchas ventajas, porque se instala más rápido debido a que son módulos que se montan y luego se conectan a la red”, indicó. Agregó que el mantenimiento es mínimo, porque solo se hace cada cinco años. Esta tecnología se utiliza en Costa Rica, y en Panamá ya hay una subestación similar, que opera la empresa de distribución Unión Fenosa.
Desde esta subestación de Sabanitas Etesa planea construir una línea de transmisión hasta la subestación Panamá 3, que estará ubicada cerca al corredor Norte, detrás del estadio Rod Carew.
Rendoll reconoce que la planificación es la clave para que haya una operación estable y óptima en la línea de transmisión.
Como ejemplo, para evitar contratiempos en la construcción de la cuarta línea que se planea por la costa atlántica, indicó que desde ya se debería comenzar a marcar el área para tener la servidumbre lista. Si esto se logra, el proyecto se podrá construir en menos de dos años. Además de que se comenzó tarde, la liberación de la servidumbre ha sido uno de los principales obstáculos para terminar la tercera línea. Esto obedece a que varios propietarios de terrenos por donde pasa la línea no están de acuerdo con el monto de indemnización que se les ha ofrecido. Aún hay 24 casos pendientes de resolver.
