El continuado aumento de la deuda pública de los últimos años trae aparejado un incremento en el gasto en intereses y comisiones que debe asumir anualmente el Gobierno.
En 2020, el gasto en intereses y comisiones fue de $1,459.95 millones, cifra que representa un aumento de 13.66% si se compara con los $1,284.41 millones registrados en 2019 por esos conceptos, según información que figura en el reporte más reciente de la Dirección de Financiamiento Público del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
También fueron mayores en 2020 los pagos de capital, que sumaron $2,765.4 millones, frente a los $2,191.7 millones del ejercicio anterior.
Ambos componentes forman el servicio de la deuda, que en 2020 totalizó $4,225.3 millones, mientras que en 2019 representó $3,476.1 millones.
Las agencias de calificación de riesgo han advertido del aumento de la carga de los intereses respecto a los ingresos del sector público no financiero.
De hecho, este fue uno de los argumentos esgrimidos por S&P Global Ratings cuando rebajó la calificación del país de BBB+ a BBB el pasado mes de noviembre.
Por su parte, Renzo Merino, vicepresidente y analista senior del Grupo de Riesgo Soberano de Moody’s, dijo que “Panamá sufrió una caída de ingresos bastante fuerte y los intereses suben porque el monto total de la deuda también ha aumentado”.
El analista apuntó que si en 2019 los intereses que pagaba el sector público no financiero para servir su deuda representaban más o menos el 10% de los ingresos, en 2020 esa carga sube a alrededor de 15.7%, mientras que en la mediana de países con calificación similar es del 8%. Por lo tanto, “el deterioro de Panamá ha sido más fuerte”, apuntó Merino.
El peso de los intereses sobre los ingresos es importante, porque ese es un gasto al que debe hacer frente el Gobierno y cuanto mayor sea, menor capacidad se tiene para hacer otro tipo de desembolsos, como las necesarias inversiones para reactivar la economía, que se han visto sacrificadas en el último año.

Acceso al mercado
El efecto de la pandemia también tuvo su efecto en los indicadores de riesgo de la deuda. El índice Embig, que mide el diferencial de los retornos financieros de instrumentos de deuda pública del país respecto a títulos de referencia de Estados Unidos, cerró el año en 149 puntos básicos, un aumento de 35 puntos básicos respecto al cierre de 2019.
No obstante, la Dirección de Financiamiento Público señaló que Panamá “se mantuvo en una posición favorable entre los principales pares latinoamericanos con igual o mejor calificación de riesgo”, un reflejo de “la confianza que tienen los inversionistas en nuestro perfil crediticio”.
De hecho, el pasado 20 de enero, Panamá acudió por primera vez este año a los mercados de deuda internacionales y reabrió dos bonos globales para captar $2,450 millones, como parte de su planificación anual financiera.
El Gobierno recibió ofertas de 200 inversionistas por más de $6,000 millones y colocó $1,250 millones a un rendimiento de 2.198%, con vencimiento en 2032, y otros $1,200 millones a un rendimiento de 3.384%, con vencimiento en 2060.
Merino dijo que Panamá se ha podido fondear a costos y plazos favorables. “Panamá y otros países de la región están aprovechando las condiciones favorables actuales del mercado para seguir mejorando la estructura de la deuda, bajando costos y extendiendo los vencimientos”, apuntó.
Para este año, el Gobierno calcula que tendrá necesidades de financiamiento por $6,000 millones que, en parte, seguirán elevando la deuda.
