La recaudación de impuestos en el país refleja la vulnerabilidad de las finanzas públicas, deterioradas a raíz del brote del coronavirus desde el mes de marzo.
En el acumulado de los primeros siete meses del año, todos los ingresos tributarios arrojaron resultados negativos, siendo los más afectados la recaudación del ITBMS de ventas, el impuesto selectivo al consumo, el ITBMS de importación, el impuesto sobre la renta y el consumo de combustible.
Esto visibiliza el freno de las actividades económicas y el impacto adverso de la Covid-19. El confinamiento y el cierre de la mayoría de las actividades por cinco meses le está pasando una factura enorme al país.
Los ingresos corrientes acumulados a julio de este año totalizaron $2,715 millones, lo que refleja un déficit de $1,372 millones comparado con lo que se había presupuestado, y una disminución de $1,136 millones contra lo recaudado a julio del año anterior, de acuerdo con los datos del Ministerio de Economía y Finanzas.
Según la data oficial que maneja el ministerio de forma preliminar, los ingresos tributarios acumulados, que representan un 78% del total de ingresos corrientes, totalizaron $2,115 millones, lo cual refleja un descenso de 30.6%, en comparación con lo recaudado hace un año y un déficit de 32.4% respecto a lo que el Gobierno había programado.
Por otro lado, los ingresos no tributarios totalizaron $581.3 millones en lo que va del año, cifra que refleja un déficit de $317.7 millones, en comparación a lo esperado, y una disminución de $172 millones respecto a lo recaudado en 2019.
El Ministerio de Economía y Finanzas ponderó en su informe lo logrado específicamente en el mes de julio, cuando la recaudación de los ingresos tributarios de ese mes dejó $407.8 millones, el cual muestra un superávit de $76.8 millones.
En comparación a la recaudación del mismo periodo del año anterior, el aumento fue de $80.3 millones.
La recaudación de este mes es un suceso extraordinario, considerando que en el mes de marzo se aprobó un decreto ejecutivo que aplazó por cuatro meses el pago de varios impuestos, entre ellos el impuesto sobre la renta y el impuesto de inmuebles.
El plazo concedido venció el 31 de julio, por lo tanto, en julio se computaron ingresos que no estaban incluidos en la programación original, lo que explica el repunte de la recaudación.
