Una de las consecuencias más palpables que dejará la crisis del nuevo coronavirus en Panamá es un sustancial aumento de la deuda pública.
Los ingresos corrientes se han desplomado como consecuencia del parón en la actividad económica y para compensar ese espacio, el Gobierno ha recurrido a la contratación de miles de millones en préstamos y emisiones de deuda.
Los instrumentos más recientes fueron aprobados esta misma semana por el Consejo de Gabinete y anunciados por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Suspenden bonos y gastos de fin de año
El MEF y la Contraloría General de la República ordenaron la suspensión de bonificaciones, celebraciones de fin de año y otros gastos similares cubiertos con fondos estatales en todo el sector público como medida de racionalización del gasto debido a la crisis actual, señaló el MEF.
Se trata, en concreto, de un préstamo por $300 millones con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, entidad del Grupo Banco Mundial; un crédito por $200 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); y un financiamiento con los bancos comerciales Banistmo y Scotiabank por $400 millones. Además, se aprobó un préstamo de inversión con el Banco de Desarrollo de América Latina - CAF por $50 millones para el plan de transformación y mejora del Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh).
Desde la Dirección de Financiamiento Público del MEF señalaron que estos préstamos estaban previstos en la programación de financiamiento del año, “la cual contempla la caída de ingresos de aproximadamente $3,000 millones”, y los mismos pueden ser usados “tanto para presupuesto de 2020 como en futuras vigencias fiscales”.
El préstamo con Banistmo y Scotiabank se utilizará específicamente para cancelar una línea de crédito temporal que todos los años toma el Gobierno con el Banco Nacional de Panamá (BNP). Los fondos de la línea de crédito se utilizaron para pagar cuentas correspondientes a este año y a vigencias expiradas y con el préstamo se cancela la línea con el BNP, desembolso que en años anteriores era cubierto con los ingresos corrientes.
El MEF dijo que todos los financiamientos gestionados se están utilizando para pago de cuentas a proveedores, gastos producto de la pandemia, así como programas de transferencias monetarias, entre otros.
No obstante, son constantes los comentarios de empresarios que señalan que las cuentas atrasadas no terminan de ser saldadas.

La entidad que rige las finanzas públicas remitió el detalle de los préstamos y emisiones de cierto calibre que se han efectuado en medio de la pandemia y para apoyar el presupuesto original de 2020, que suman $7,858.5 millones.
Los montos más importantes corresponden a las emisiones del Bono Global 2056, por $2,500 millones, para financiar el déficit como parte de la programación original antes de la pandemia y a las tres emisiones efectuadas el pasado mes de septiembre por un total de $2,575 millones, ya en plena crisis.
El financista Álvaro Naranjo dijo que la contratación de nuevos préstamos al final de año “preocupa por varias razones. La primera es que cada vez anuncian más deuda y más gastos, pero no hay un camino claro hacia cómo reactivar la economía y obtener mas ingresos. Por otro lado, me deja intranquilo que estén pactando más deuda tan solo unos meses después de que Panamá emitió $2,575 millones en los mercados de capitales y por segunda vez este año. Por último, que estemos hablando de más deuda tan solo un mes después de que nos bajaron a la calificación de riesgo soberana por, precisamente, el considerable aumento de la deuda”.
La contratación de deuda se produce para compensar la caída de ingresos, pero, a la vez, el gasto operativo del Gobierno aumenta.
El exviceministro de Economía Domingo Latorraca manifestó que en una situación como la actual se puede tomar la decisión de empujar el gasto como instrumento de política fiscal. En ese aspecto, dijo que parece que el Gobierno tiene dificultades para ejecutar su presupuesto de inversión y todavía no inician grandes proyectos de obra pública, como la tercera línea del Metro de Panamá o el cuarto puente sobre el Canal, que tendrían un efecto en la reactivación de la economía.
El otro componente del gasto es el operativo, y ahí distinguió entre el gasto “en buen funcionamiento y el despilfarro”.
Latorraca dijo que seguramente no es este el mejor momento para reducir planilla, “pero sí para congelar aumentos automáticos, bonificaciones y otros gastos superfluos”, de manera que se envíe también un mensaje a la sociedad, teniendo en cuenta que estos sacrificios sí los ha tenido que hacer el sector privado.
Por su parte, el economista Olmedo Estrada dijo que, a pesar de la crisis, “no se ha revisado el gasto público, ni de las planillas, ni de la Asamblea”. Instó a reconsiderar, además, los subsidios, en los que gastan $1,600 millones al año, porque “el país no resiste gastos que son improductivos”.
