PROTESTAS

‘Chalecos amarillos’ se toman París

‘Chalecos amarillos’ se toman París
‘Chalecos amarillos’ se toman París

“¡Macron dimisión!”, “¡dinero lo hay en las arcas de la patronal!”, gritaban ayer sábado en París los “chalecos amarillos” llegados de toda Francia para “hacerse oír más”, en una ciudad cuyos lugares turísticos estaban tomados literalmente por la Policía.

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“Quieren que nos dispersemos, pero nos encierran en los Campos” Elíseos, protestan los chalecos amarillos envueltos en el humo de gases lacrimógenos lanzados por la Policía cerca de esta famosa avenida.

Las fuerzas de seguridad intentaban impedir a los manifestantes salir de los Campos Elíseos por una calle paralela cercana al Arco del Triunfo.

“¡Queremos más, nos gusta!”, gritaban desafiantes algunos. Otros lanzaban proyectiles y petardos. “¡Macron, vamos a buscarte a casa!”, entonaban otros, refiriéndose al presidente francés, Emmanuel Macron.

“El presidente hablará y propondrá medidas... que espero permitan a la nación francesa reunirse y estar a la altura de los desafíos”.


Edouard Philippe.
Primer ministro francés.

“Es como una jaula a cielo abierto”, denuncia un treintañero de un suburbio de París. “Nos gustaría ir al Elíseo, pero no sé si llegaremos”, comenta Fabien Simon, de 35 años de edad.

La mayor parte de las tiendas estaban cerradas y con las puertas de entrada y los escaparates protegidos por planchas de madera.

En la Plaza de la Bastilla, en la otra punta de París, algunos abuchean a la Policía. “¡Dinero lo hay en las arcas de la patronal!”, gritan. En la vitrina de un banco se lee: “Macron ladrón”.

Génesis

Esta ola de manifestaciones comenzó el 17 de noviembre en oposición a un aumento de los impuestos a los combustibles y con el paso de los días se extendió a otros sectores, sobre todo a los estudiantes.

Gérard, de 69 años de edad, salió como cada sábado a tomar un café. “Parece como si estuviéramos en guerra. Nunca pensé que un día viviría algo así, sobre todo en París”, comenta al ver el dispositivo policial. La mayoría de las cafeterías estaban cerradas. Tendrá que tomárselo en casa.

Tampoco abrieron la Torre Eiffel, ni los museos ni muchas tiendas.

Marie-Josée Chapuis estima que “demasiados impuestos matan el impuesto” y culpa de ello a “las élites desconectadas” y a “demasiada inmigración”.

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