Vestido con una camiseta ajustada de los Yankees de Nueva York, la mañana del lunes pasado el presidente de la Asamblea Nacional, Sergio Chello Gálvez, sonriente repartía jamones gratis en El Chorrillo, el barrio en el que nació hace 52 años.
Con miles de vecinos apretujados haciendo fila por más de 12 horas, el diputado entregaba personalmente una bolsa con un jamón, un pavo, una rosca y un afiche de su humanidad en saco y corbata.
Valoradas en los supermercados locales en un aproximado de 50 dólares, cada una de estas bolsas forma parte de un contingente de 40 mil kits navideños que el propio Gálvez confesó que repartiría en el circuito donde fue elegido: el 8-7, formado por los corregimientos San Felipe, El Chorrillo, Santa Ana, Calidonia, Curundú, Ancón, Bella Vista, Betania y Pueblo Nuevo.
La cuenta es sencilla. En total, solo en este circuito donde el diputado de Cambio Democrático buscará su reelección en menos de cinco meses, el oficialista gastó $2 millones.
Pero, ¿de dónde sale tamaña cantidad de dinero, equivalente a 25 años de su salario mensual de $7 mil?
Según el diputado, los fondos para las compras de estos productos navideños no salen del erario público.
“El dinero viene de las cenas de recaudación y de donaciones de mi partido”, cuenta mientras hace una pausa en la entrega de los jamones.
Inclusive, a quienes llegan a cuestionarlo sobre estos fondos les espeta su disposición a revelar la lista de sus donantes si el Tribunal Electoral (TE) así lo requiere.
“El morbo, el morbo”, gritaba Gálvez ante las cámaras de los medios de comunicación mientras repartía las bolsas.
Escenas similares se han visto durante este diciembre en varios puntos del circuito 8-7. A comienzos de este mes, por ejemplo, vecinos de Camino Real de Betania bajaban de sus camionetas y automóviles para hacer una hora de fila y recibir esta bolsa de manos del diputado.
Fue en este mismo sector cuando días más tarde fueron esparcidos en las calles panfletos anónimos impresos a color en contra de la acción de Gálvez, quien lleva 16 años en la Asamblea y 24 como representante de El Chorrillo.
“Panamá, no te dejes engañar”, advierte esta propaganda con una foto del diputado comiendo una pierna de pavo y en la que se insta a no votar nuevamente por él en mayo próximo.
IGUAL QUE EL GOBIERNO
Las bolsas que Gálvez reparte tienen varias similitudes con las que ha regalado el Gobierno Nacional durante este diciembre.
Por ejemplo, los jamones y las galletas que regaló el diputado son de la misma marca que regaló el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) el 12 de diciembre pasado a sus colaboradores; obsequio pagado con el dinero de los contribuyentes que al Estado le costó $89 mil 250, equivalente a 14 años de salario de un maestro que recién comienza en el sistema público.
Estas bolsas, según reveló el MEF, fueron compradas al Instituto de Mercadeo Agropecuario.
EL JAMÓN DE CADA DÍA
Para Gálvez la repartición de jamones en las comunidades no es una práctica nueva.
“Llevo 25 años realizando lo mismo”, contaba el lunes 9 de diciembre en Camino Real de Betania, mientras entregaba 4 mil jamones y pavos a residentes de este sector.
En diciembre del año pasado, a Gálvez lo denunciaron en la Corte Suprema de Justicia por la compra de 30 mil jamones con fondos públicos por 675 mil dólares, reclamo que fue desestimado un mes más tarde por el máximo tribunal del país.
“La entrega de jamones la paga Dios; el hombre no paga obra”, se defendía 12 meses atrás.
Días más tarde, una investigación de este diario revelaba que las compras no las había “pagado Dios”, como el diputado sugería, sino que el dinero había salido de todos los contribuyentes.
De hecho, las pruebas fueron publicadas en el portal gubernamental PanamáCompra.
En estas reposaban las órdenes de compra de la junta comunal de El Chorrillo, instancia presidida por Gálvez. Mediante una licitación abreviada, la Proveedora Táchira, empresa a la que ya le habían adquirido productos en nombre de la Asamblea Nacional, fue la escogida por este diputado.
Un año más tarde, un proceso similar fue utilizado para regalar comida a los trabajadores de la Asamblea.
Mediante dos compras por $95 mil, el presidente del legislativo adquirió mil 500 bolsas navideñas, y mil 500 jamones a la empresa Distribuidora Etny.
En la cobertura de la entrega de bolsas navideñas realizada en El Chorrillo el pasado lunes, el presidente de la Asamblea Nacional, Sergio Chello Gálvez, atacó al periodista de Telemetro Reporta Álvaro Alvarado.
“Es vergonzoso cómo un periodista como Álvaro Alvarado hoy ha dedicado todo su programa a criticar esta obra. Es un hombre que da vergüenza a este país porque él, que viene de la campiña interiorana, de Azuero, donde hay tantas necesidades, está criticando esta bolsa” fustigó el diputado de Cambio Democrático.
Segundos más tarde, Gálvez continuó la arremetida contra el periodista, confundiendo el concepto de erario (dinero del tesoro del Estado que administran los funcionarios) con el salario privado del comunicador.
“¿Por qué él no agarra de su erario público y ayuda a tanta gente de Azuero? No conozco que Álvaro Alvarado haya regalado una cabr... libra de arroz a nadie en este país”, agregó Gálvez.
Para terminar sus ataques, Gálvez pidió a Alvarado no criticarlo más por regalar comida. “Si no lo haces tú, Álvaro (regalar comida), permítemelo seguir haciéndolo yo, ayudando a los que menos tienen” [sic].
Al ser consultado sobre esta arremetida, Alvarado señaló “no haber tenido tiempo para ponerse al tanto del tema”.
Ángel López Guía
El presidente del Legislativo, Sergio Gálvez, no es el único que regala jamones en Navidad. De acuerdo con el portal gubernamental PanamáCompra, varias son las instituciones públicas que con dinero de los contribuyentes han regalado a sus colaboradores esta pieza de puerco y otras tantas de pavo.
Por ejemplo, la Autoridad de Turismo de Panamá gastó $28 mil para comprar 400 pavos y 400 jamones para sus funcionarios. El Consejo Provincial de Coclé regaló a los trabajadores 57 jamones e igual número de pavos. La Superintendencia del Mercado de Valores optó por regalar a sus 87 colaboradores “jamones doblemente ahumados” y roscas navideñas. En la Superintendencia de Seguros prefirieron adquirir mil 240 libras de pavo congelado para los funcionarios.
Ángel López guía
