Debate rígido y sin un ganador

El país de los intereses económicos, los sobrecostos, la corrupción y la injusticia. Este es el Panamá que pintaron los siete candidatos a la Presidencia de la República en el primer debate nacional, en el que todos se comprometieron a hacer cambios constitucionales, aunque no hubo consenso en la forma en que encararían dicha reforma.

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Minuto a minuto: así fue el primer debate de los 7 candidatos presidencialesSin consenso en la forma de hacer cambios a la carta magnaSin diatribas ni choque de ideas en la primera noche estelar de los candidatosEducación: cifras, lugares comunes y candidatos acartonadosSeguridad y soberanía alimentaria: proteccionismo a los productores

La tónica de los discursos fue superficial, repetitiva y sin mayores sorpresas, cuando se suponía que era una oportunidad crucial para dar a conocer propuestas de trabajo y convencer al electorado que irá a las urnas el 5 de mayo.

Coincidieron en que hay carteles, mafias o monopolio en la industria de los medicamentos, y que esto es lo que encarece dichos productos. De allí que cada uno de los candidatos prometiera “medicinas baratas”, sin denunciar quiénes o qué empresas están detrás del negociado del que hablan; en el país de los intereses.



El debate presidencial fue en el campus Harmodio Arias Madrid.

Debate rígido y sin un ganador
Debate rígido y sin un ganador

Ninguno de los anteriores gobiernos ha encarado las urgentes reformas al programa solidario de pensiones, que en seis años se quedaría sin reservas para pagar las jubilaciones.

Con algunas excepciones, el primer debate presidencial rumbo a las elecciones del 5 de mayo tuvo poco del esperado choque cara a cara. Cada quien expuso sus propuestas, en las que tampoco se profundizó.



Todos proponen reformas, aunque alzaron la voz para decir que no habrá privatizaciones en el sistema de salud, alejando la teoría de que los cambios solo son posibles en esa vía.

El candidato más atacado fue Laurentino Cortizo, del Partido Revolucionario Democrático, mientras que José Blandón, del Partido Panameñista, nunca hizo referencia al gobierno de Juan Carlos Varela, tratando de marcar la distancia propia de su campaña.

Rómulo Roux evadió la forma en la que su gobierno sería más transparente. Ricardo Lombana, como independiente, se desmarcó de la política tradicional, hablando de romper “círculos viciosos”.

Saúl Méndez, por el Frente Amplio por la Democracia, remarcó lo del modelo económico fracasado, mientras que Marco Ameglio, otro independiente, mencionó su temor de que una constituyente ponga en peligro el título constitucional del Canal.

Ana Matilde Gómez, la única mujer en la contienda, invirtió la mayor parte de su tiempo en las críticas al sistema. Un debate que no dejó ganador.

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