PRIMER EJE TEMÁTICO

Educación: cifras, lugares comunes y candidatos acartonados

Educación: cifras, lugares comunes y candidatos acartonados
Educación: cifras, lugares comunes y candidatos acartonados

La educación abrió la dinámica. Candidatos acartonados, a veces nerviosos y con discursos plagados de lugares comunes marcaron la primera parte. No hubo confrontación. No hubo debate. No hubo choque de ideas, si acaso una puya de vez en cuando. Ricardo Lombana y Saúl Méndez fueron los únicos que le lanzaron dardos a sus adversarios.

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Con la frase “se salvaron las botellas”, Lombana cuestionó a sus seis contrincantes. Tenía una ventaja: le tocó el turno de hablar cuando ya todos lo habían hecho. Y con el reclamo de que todos habían estado en el Gobierno, Méndez intentaba tomar distancia del grupo, pero lo hizo en el periodo de preguntas, cuando probablemente se dio cuenta de que debía girar su estrategia: apartar su moderado discurso para ponerse la candidatura roja que siempre lo ha identificado.

El 6% del producto interno bruto que Panamá invierte en educación, la transformación del sistema, la formación docente, las becas y el entrenamiento de la primera infancia gravitaron. Todos recitaron lo que han dicho en foros a los que han sido invitados desde que arrancó el proceso electoral.

Marco Ameglio abrió la primera ronda. Revolución educativa, una autoridad para la educación y la promesa de revisar los programas de estudio fueron sus ejes.

Ana Matilde Gómez le introdujo un nuevo elemento a su discurso político: apeló a sus orígenes humildes: recordó que se formó en la normal del Santiago y en el Instituto Rubiano. Varias veces mencionó una educación que tenga como epicentro la dignidad del ser humano.

Rómulo Roux , al igual que Laurentino Cortizo, prometió más entrenamiento docente y mejores condiciones para los maestros de las escuelas de difícil acceso.

El candidato del PRD articuló algunos de sus planes: prioridad para el programa de primera infancia de 0 a 5 años. Estudiar sin hambre y ejecutar un fondo de $200 millones para becas de ciencias, cultura y matemática.

José Isabel Blandón intentó mostrar sus viejas espuelas políticas y con tono de voz altivo cuestionó la centralización del sistema, recordó los tiempos en que trabajó en una ley de descentralización educativa y prometió aprovechar el trabajo consignado en el Compromiso Nacional por la Educación.

Lombana fue otro que prometió becas, especialmente para la cultura y el deporte. Y mencionó la beca naranja para incentivar la creatividad y el emprendimiento de los estudiantes de 12 años en adelante.

Recitaron cifras de deserción escolar, hablaron del fracaso de los estudiantes y cuestionaron la manera como los distintos gobiernos han manejado la educación.

En conclusión: el país amanece con más promesas políticas para transformar el Ministerio de Educación, fortalecer y revisar los programas de becas, y con candidatos comprometidos a capacitar a los docentes.

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