El impacto que tiene la corrupción en las instituciones públicas, en las perspectivas de desarrollo de un país y en la psiquis de una sociedad fue el tema central en la inauguración de la feria Expocomer 2017, que este año celebra su trigésima quinta edición.
Unas 500 empresas de al menos 30 países confirmaron asistencia al evento, que organiza anualmente la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap). El gremio espera que la feria genere una derrama comercial de cerca de $42 millones en sus tres días.
VALORES Y CONFIANZA
La premisa del tema central, por demás compleja, parece simple de escuchar: ir al rescate de los valores y de los elementos de la institucionalidad.
Jorge García Icaza, presidente de la Cciap, dijo que que es conocido que varios países se encuentran trabajando para superar desafíos importantes en materia institucional, después de los escándalos de corrupción que surgieron por revelaciones internacionales de pagos de sobornos en, por lo menos, 10 países de la región por parte de la empresa brasileña Odebrecht. Y Panamá no es la excepción.
En busca de generar conciencia sobre cómo afecta la corrupción en las futuras generaciones, la Cciap lanzó a mediados de febrero una campaña de valores llamada “Respeta mi futuro”. En ella, un par de niños reflexiona sobre la corrupción y cómo esta le roba su educación y su futuro.
De esto se trató, en parte, la disertación al respecto que hizo el expresidente de Uruguay Julio María Sanguinetti, quien este año fue el orador de fondo en la inauguración de la feria: transformar el flagelo de la corrupción se logra mediante un esfuerzo colectivo, desde el ciudadano hasta el empresario. Desde la familia hasta la escuela.
PRENSA LIBRE Y JUSTICIA INDEPENDIENTE
La corrupción es uno de los dos problemas de la democracia. El otro, dice Sanguinetti, es el populismo: “Uno es de naturaleza moral y el otro de naturaleza política, pero ambos, en definitiva, son primos hermanos que a veces se realimentan”.
Aunque afirma que no hay fórmulas mágicas para combatir el flagelo de la corrupción, hay dos herramientas que pueden ayudar: “con prensa libre y justicia independiente, cualquier país podrá enfrentar este temor”. A estas, agrega leyes adecuadas que aseguren transparencia y rendiciones de cuentas.
“Estos son los flagelos que tenemos, pero tenemos que mirar hacia el futuro. Así como me siento optimista frente a un Panamá que ha sido capaz de tantas cosas, tendrá que ser capaz de otras cosas. En la medida en que fortalezca partidos, en que respete las leyes, en que genere las condiciones de la transparencia, en que mantenga la libertad de prensa, en que afirme y que consolide la independencia de los jueces; de ese modo, sin ninguna duda, podremos mirar al futuro”, analizó el expresidente uruguayo, de 81 años.
Sanguinetti recordó también que se suele hablar de corrupción en el mundo político, pero subrayó que detrás de un corrupto hay un corruptor, y el corruptor viene del ámbito privado, no del público.
“La corrupción corroe el alma, corroe el espíritu y condena a los pueblos, no solo al descrédito y desconfianza de las instituciones políticas, sino también a lastrar su desarrollo económico, que no puede ser posible sino con grandes inversiones que son solo hijas de la confianza y que no se deposita donde hay temor a la ilegalidad, al soborno o al pleito”, analizó quien en 1985 fuera el primer presidente de Uruguay, luego de 13 años de dictadura militar (1973-1985). En 1995 ganaría sus segundas elecciones, y gobernó hasta el año 2000.
Para enmarcar su ponencia, el orador de fondo de Expocomer 2017 citó una frase que dijera el político ateniense Pericles, en el año 431 a.C.: “En los asuntos públicos, un respetuoso temor es el que nos hace cumplir las leyes, especialmente aquellas establecidas en beneficio de los más necesitados y respetar a su vez a los gobiernos que se van sucediendo. Amamos la belleza con sencillez, y el conocimiento sin arrogancia. Hacemos de la fortuna una oportunidad para hacer, y no un motivo de vana gloria. En Atenas nadie debe avergonzarse ni se avergüenza de ser pobre, pero sí de no hacer nada por superarlo”.
