CASO ODEBRECHT-SUIZA

‘Hicieron conmigo lo que les dio la gana’, confiesa Evelyn Vargas

‘Hicieron conmigo lo que les dio la gana’, confiesa Evelyn Vargas
En distintas declaraciones, Evelyn Vargas Reynaga le contó al Ministerio Público sobre el papel que jugó en las empresas creadas para los negocios de los hijos del expresidente Ricar

En una ocasión, Ricardo Alberto Martinelli Linares, primogénito del expresidente Ricardo Martinelli Berrocal, le pidió a Evelyn Vargas Reynaga, la abogada de confianza de la familia, que fuera directora de la sociedad Diamond Blue, constituida en las Islas Vírgenes Británicas (BVI).

Ella, a manera de chiste, le preguntó: “¿No me voy a meter en ningún problema con esa sociedad, verdad? Él le contestó: “no, para nada”.

Durante siete años, Vargas Reynaga no solo se dedicó a los oficios que su cargo como abogada de Importadora Ricamar le exigía.

También prestó su nombre para representar a sociedades con las que los hermanos Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares adquirieron cuantiosos bienes, ocultaron transacciones sospechosas y, de acuerdo con el Ministerio Público, habrían sido un vehículo importante para esconder dinero producto de los sobornos pagados por Odebrecht para hacerse con millonarios contratos.

LA RECOMENDÓ BREA

Empezó a trabajar en Ricamar en junio de 2009, un mes antes de que Ricardo Martinelli Berrocal tomara el poder. En medio de la transición entre el gobierno de Martín Torrijos y el de Martinelli, recibió una llamada de su amiga de la escuela Giselle Brea, quien dejaba Ricamar para irse a trabajar al Estado como secretaria ejecutiva de la Junta de Control de Juegos. “Me dijo que si me interesaba trabajar en Ricamar, que era otra cosa diferente a lo que yo estaba haciendo (...)”.

“Evelyn, acá no son temas de juzgado, son más bien asuntos administrativos”, le contó Brea. Vargas Reynaga llevó su hoja de vida a la empresa de los Martinelli. Días después, la llamaron, le hicieron entrevistas y la contrataron. Con el tiempo, se ganó la confianza de los Martinelli Linares, a tal punto, que Ricardo Alberto la mandó a Madrid, España, para que firmara el contrato de compraventa de un lujoso apartamento que adquirió en esa ciudad.

Su amiga Giselle Brea también está en la mira de una fiscalía anticorrupción, como parte de la investigación relacionada con el proceso de adjudicación del contrato para el bingo televisado Buko Millonario, negocio que habría estado ligado, precisamente, a Ricardo Martinelli Linares.

El miércoles 22 de febrero pasado, la abogada regresó a Panamá en un vuelo comercial que venía de México. Se le requería para que compareciera en el proceso que sigue la Fiscalía Especial Anticorrupción por el caso Odebrecht, y para localizarla habían pedido la ayuda a Interpol.

Ese día, Vargas Reynaga rindió una larga indagatoria ante Tania Sterling, la fiscal que coordina la fiscalía especial.

“Estoy dispuesta a colaborar con ustedes”, le dijo a la funcionaria judicial casi al final de la diligencia y luego de darle detalles de sus labores en Importadora Ricamar.

La abogada se acogió a la Ley 4 del 17 de febrero de 2017, que permite la delación premiada, figura del sistema penal acusatorio que ahora se aplica al inquisitivo.

Vargas Reynaga sabe mucho. Es una pieza clave en el rompecabezas del denominado caso Odebrecht-Suiza, investigación que le sigue el rastro a personajes y a decenas de empresas que son determinantes para desentramar esta pesquisa que junta sobornos, poder y la ambición de una familia.

Ejecutivos de la constructora confesaron haber pagado, al menos, $59 millones a políticos y particulares en Panamá, y fiscales suizos congelaron $22 millones en cuentas en ese país a los hermanos Martinelli Linares, basados en investigaciones que adelantan sobre el caso.

Una de las compañías que está en la mira de la justicia, tanto de Suiza como de Panamá, es la Promotora y Desarrollo Los Andes, S.A. Esta compañía emitió dos certificados a las autoridades suizas, en los que se decía que había firmado un contrato de compraventa a la empresa Baxley Assets, producto de la venta de locales comerciales.

En el país europeo alegan que esos documentos pueden considerarse falsos. Los papales tienen la firma de Vargas Reynaga y por eso es una de las 17 imputadas en el caso.

¿Cómo una abogada que gana $2 mil en Ricamar termina siendo la presidenta de una empresa que mueve millones de dólares, y firmando documentos comprometedores?

“Fui presidenta de esta empresa desde el mes de diciembre de 2011 hasta julio de 2016, si la memoria no me falla”, le dijo Vargas a la fiscalía. “El señor” Ricardo Martinelli Linares, narró, le pidió que fuera la presidenta en su reemplazo, porque él siempre estaba fuera del país y la promotora estaba construyendo el centro comercial Los Andes Mall, y “había que estar firmando cheques de planillas (...)”.

“Yo lo acepté, siendo uno de mis jefes el que lo estaba pidiendo”, contó.

‘Hicieron conmigo lo que les dio la gana’, confiesa Evelyn Vargas
En distintas declaraciones, Evelyn Vargas Reynaga le contó al Ministerio Público sobre el papel que jugó en las empresas creadas para los negocios de los hijos del expresidente Ricar

Vargas Reynaga aseguró, además, que estaba a las órdenes, sobre todo, de Luis Enrique, el hijo menor del exmandatario, quien estaba a cargo de los negocios ligados a los supermercados. Era tan buena su relación, que en septiembre de 2012 la invitó a su boda con Marelisa Garuz, acontecimiento que fue considerado como “la boda del año”, por haber sido amenizada por Pitbull y Juan Luis Guerra.

Era una especie de cheque en blanco para los Martinelli, pero, cuando los trámites eran relacionados con la Promotora y Desarrollo Los Andes, era Ricardo Martinelli Linares quien movía los hilos y ella firmaba todo lo que ponía en frente sin reparo, sin hacer preguntas, sin leer la letra menuda. “Yo no me ponía a leer en detalle el contenido del contrato. Me iba a la última página donde decía vendedor y comprador y firmaba donde decía Promotora y Desarrollo Los Andes”, contó.

La fiscal la cuestionó sobre el hecho de que firmaba documentos sin conocer para qué se iban a utilizar, y la abogada expuso siempre este argumento: “Yo no iba a debatir lo que me estaba diciendo uno de mis jefes. Yo soy su empleada; él, mi superior jerárquico, no me le podía ir de frente, dependo de mi trabajo para poder vivir (...) Firmaba muchas cosas: cheques, planillas conjuntamente con el señor Riccardo Francolini (...)”.

Francolini es otro de los imputados en el caso. Pero a pesar de que Francolini era el propietario del 25% de Promotora y Desarrollo Los Andes, Vargas Reynaga asegura no conocerlo. “Nunca he cruzado palabras con ese señor. Por los medios me he dado cuenta quién es”, afirma.

LAS LLAMADAS

Cuando la fiscal le preguntó sobre la última vez que habló con los hermanos Martinelli Linares, la abogada confesó que fue luego de que el Ministerio Público emitiera la orden de conducción para que comparecieran en el proceso. Ella estaba en México, en casa de su abuelo, que estaba enfermo, y allá la llamó Luis Enrique. Le preguntó cómo estaba, porque en la oficina (Ricamar) le habían dicho que tenía problemas de presión. Entonces ella le contestó que “cómo no iba a tener la presión alta, con todo lo que estaba sucediendo. Vengo a México a visitar a mi abuelo que se encuentra mal y he venido es a traer problemas”. En ese momento, el hijo menor del expresidente Martinelli le propuso que no regresara a Panamá. La abogada le dijo que ella no tenía nada que ocultar, y enseguida Luis Enrique le propuso esto: “si quieres, eres bienvenida a Miami”.

A los dos días, la volvió a llamar. “Evelyn, ¿cómo estás?”, la saludó. “Cómo quiere que esté, si me han metido en un problema de gratis”, le respondió. Luego le contó que acababa de regresar del hospital con una biopsia que decía que su abuela tenía cáncer. Pero, en cambio, Luis Enrique le dijo que iba a poner el speakerphone, porque “aquí tengo a Rica [Ricardo Martinelli Linares]”.

Rica le dijo: “tu salud es primero, y tienes que tranquilizarte”. Ella les respondió que no podía estar tranquila, porque aparte de la situación de su abuela, estaba su hija de ocho años que la veía mal todo el tiempo. Les contó que no soportaba ver los periódicos. Y los dos le sugirieron: “No veas La Prensa”.

Fue en ese momento cuando les confesó que le había llegado un mensaje de la Embajada de Estados Unidos (EU), en el que le comunicaban que le quitaban la visa. “Yo nunca hice nada y no tengo nada”, les reclamó.

“A ti no fue la única (...) mira que a mi mamá [Marta Linares de Martinelli] también se la quitaron y nosotros no vamos a poder ver a mi mamá”, le confesaron. De paso, le dijeron que a ellos también EU les había quitado la visa.

“Les pregunté qué van a hacer”, y ellos contestaron: “Estamos viendo”.

El 17 de febrero pasado recibió un correo de Luis Enrique, en el que le dio el pésame por la muerte de su abuelo, que había fallecido. Le informó que habían contratado una firma de abogados británica especialista en Interpol.

Y es que el Ministerio Público solicitó a Interpol emitir una alerta para localizar a los hermanos Martinelli Linares, a fin de que comparezcan en el proceso.

En el correo también le dijo que la habían incluido en el paquete de la firma de abogados y que le adjuntaba el poder para que lo firmara. Le pidió, además, que le mandara una copia de su pasaporte. Ella le preguntó que por cuál vía le enviaba los documentos, que si era por courrier no tenía caso, porque a la semana siguiente regresaba a Panamá. Él le contestó que se los enviara por email o por courrier. Ella no le respondió más.

ENGAÑADA

La interrogaron sobre papeles con su firma y que despertaron las sospechas de los fiscales suizos. “Esta firma es mía, pero ese contrato yo no lo vi. A mí el señor Ricardo Martinelli Linares me llevó ese documento para que lo firmara”, dijo. Luego aseguró: “A mí me han utilizado, hicieron conmigo lo que les dio la gana solamente por ser empleada”.

Llegó el día en que la justicia le dio una estocada a aquella promesa de Rica de que no le pasaría nada por la sociedad en Islas Vírgenes Británicas. En la fiscalía, le preguntaron entonces por su vínculo con empresas creadas en el paraíso fiscal. Vargas Reynaga se desahogó: “Yo he sido utilizada por los señores Ricardo Martinelli Linares y Luis Enrique Martinelli respecto a esta investigación en todas esas sociedades BVI (...) han utilizado mi nombre para realizar toda esa basura”. Y desde ese momento los empezó a delatar.

Habló de las transacciones en Suiza, de los contratistas del Estado y los negocios con Martinelli, y de las empresas que creó en el pasado quinquenio, con las que los hijos del expresidente compraron cuantiosos bienes.

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