El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, ordenó el “toque de queda y la militarización” de Quito y sus alrededores a causa de la violencia en las manifestaciones iniciadas hace 11 días contra reformas económicas pactadas por su gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La medida empezó a regir ayer. “Esto facilitará la actuación de la fuerza pública frente a los intolerables desmanes de violencia”, dijo el mandatario en Twitter.
El mandatario endureció el estado de excepción que impuso el 3 de octubre y bajo el cual había movilizado las Fuerzas Armadas para contener el orden público.
Amparado en esas facultades especiales, que en principio permiten restringir algunos derechos por 30 días, ya había dispuesto el toque de queda nocturno alrededor de los edificios públicos de Quito tras los primeros enfrentamientos de los indígenas con la policía.
Ayer las manifestaciones derivaron en el asalto al edificio de la Contraloría, que fue incendiado y saqueado por manifestantes encapuchados. La sede quedó envuelta en una espesa humareda.
