La oposición venezolana se manifestará hoy ante las sedes del Consejo Nacional Electoral (CNE) de todo el país, para exigir el cronograma para la realización del referendo revocatorio del mandato del presidente Nicolás Maduro en 2016.
Será la segunda de las cuatro actividades previstas por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para la primera mitad de septiembre; y exigirá en concreto la fecha para la recolección del 20% de los casi 20 millones de personas inscritas en el padrón electoral, así como que se garanticen las condiciones apropiadas para esa jornada. Como la “Toma de Caracas” del pasado 1 de septiembre, está previsto que este piquete dure seis horas.
Dos analistas que conversaron con este medio aseguraron que la MUD ha sido cautelosa en sus convocatorias para no darle motivos al régimen para justificar la violencia y el autoritarismo. También están conscientes de que las acciones tendrán que ir escalando si el Gobierno sigue negándose a hacer efectivo el derecho constitucional del referendo.

“Ellos [el Gobierno] no van a ceder, no queda otra que aumentar la presión popular y aumentar la presión internacional”, manifestó el consultor político Orlando Goncalves.
Añadió que en algún momento las manifestaciones van a tener a que quedarse en el sitio hasta que se logren los objetivos. “A eso hay que llegar, pero para eso la población tiene que estar preparada, y tenemos que tener conciencia de que va a haber algunos sacrificios”, indicó.
Lo que dice Goncalves no parece estar en contravía de lo que proyecta la MUD, ya que durante una rueda de prensa el pasado viernes –un día después de la concentración–, el secretario ejecutivo del bloque opositor, Jesús Torrealba, manifestó que así como convocaron a un millón 100 mil personas para el 1S, “el día de mañana si el Gobierno incurre en cualquier conducta violatoria de la Constitución que signifique poner en peligro la consulta electoral, seremos capaces de convocar nuevamente a millones de venezolanos para hacer lo que haya que hacer en ese contexto para exigir el restablecimiento del hilo constitucional”.
Según Goncalves, los objetivos del 1S eran decirle al Gobierno y a la comunidad internacional de qué lado estaba la gente, y se demostró que está del lado de la oposición; exponer al Gobierno como un gobierno antidemocrático, y con todas las cadenas de radio y televisión que hizo, la expulsión de periodistas, el volver a poner preso al exalcalde de San Cristóbal, Daniel Ceballos; detener a 119 dirigentes políticos y todas las trabas que pusieron para que la gente no se pudiera movilizar hasta Caracas, el Gobierno quedó expuesto. Además, afirmó, se buscaba mandar el mensaje de que la oposición tiene la gente y la capacidad de organizarla y si el Gobierno no accede a convocar el revocatorio, en 2016, aumentarán y escalarán las protestas.

Para el abogado y exembajador de Venezuela ante las Naciones Unidas Milos Alcalay, “hasta ahora, la mayoría [de los venezolanos] ha estado muy paciente, porque sabe que esta es una carrera de resistencia y no de velocidad, y mantiene su esperanza en una vía pacífica, constitucional e inmediata”.
Destacó que la “Toma de Caracas” fue un gran éxito popular, ya que nunca en la historia del país se había dado una marcha de esa proporción, a pesar del hostigamiento y las amenazas.
¿Que viene después? Para Alcalay la respuesta es clara: El fin del gobierno totalitario y fracasado. Lo más difícil de contestar es cuándo y cómo sucederá, añadió.
Su análisis indica que la mayoría de venezolanos está entrando en desesperación por la crisis humanitaria, política, económica, social y ética, por lo que los líderes de gobierno y de oposición están obligados a encontrar una solución constitucional, pacífica e inmediata. Sobre el cómo, adujo que la manera más fácil sería garantizar que se realice el revocatorio este año, “porque si continúan con el mafioso comportamiento del PSUV-CNE-TSJ de diferir con triquiñuelas el referéndum para 2017, esta institución democrática perdería su finalidad, porque sería un referéndum ratificatorio en apoyo al gobierno fracasado, porque permitiría que Maduro nombrara a dedo su sucesor (...)Y eso generaría respuestas no tan pacíficas”.
Alcalay dijo que lo ideal sería que el Gobierno entendiera que ya terminó su mandato, que no puede pretender ser eterno, como no pudieron hacerlo sus aliados, revocados por votos o por disposiciones constitucionales, y dio varios ejemplos, entre ellos el de Dilma Rousseff –destituida la semana pasada por el Senado de Brasil, y el de Cristina Fernández –cuyo partido perdió las elecciones tras 12 años en el poder–, ambas envueltas en escándalos de corrupción.

Diego Arria, exgobernador de Caracas y expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, hizo una analogía del golpe que inflingió la MUD al Gobierno con la “Toma de Caracas” con el que produce un navío a otro en momentos de conflagración. Asegura que ahora la MUD debe exigir un cambio de rumbo, o sea, que el régimen acate la Constitución y que el revocatorio se celebre en 2016 y advertir sobre medidas más enérgicas.
“Si el revocatorio es realmente valorado como indispensable, tal como viene tendrían que dispararle al régimen debajo de su línea de flotación. ¿Y cómo? Apelando más que justificadamente a la Constitución, que en su artículo 350 señala: ‘El pueblo, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos’. Este desconocimiento obligaría a una verdadera toma ciudadana de las calles, pacífica pero firme”, afirmó el pasado 2 de septiembre, en un artículo publicado en el diario El País.
Arria señaló que es fundamental que la dirigencia opositora aprecie que “la temperatura popular es más alta que la de ellos mismos”, como lo demostró el 6 de diciembre de 2015, cuando se ganó el control de la Asamblea con dos terceras partes de los votos. “Es un pueblo que demuestra cada vez más estar energizado e inspirado en su ansia de libertad secuestrada ya por más de 18 años horribles. La asincronía entre los tiempos del pueblo y los de los dirigentes políticos puede ser un freno al ímpetu popular”, alegó.
El secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba, manifestó el pasado lunes, al dar detalles de la actividad de hoy, que la fecha de finales de octubre indicada por el CNE para realizar la recolección del 20% de las firmas es “canallesca”, y advirtió que tan importante como la fecha lo son las condiciones en que se realice esa etapa del referendo.
Reiteró que no aceptará que la autoridad electoral “reedite la sinvergüenzura” de la primera etapa, cuando se recogió el 1% de las firmas. “Eso no fue una sutileza metodológica ni un problema tecnológico: fue una malandrería”, aseguró, de acuerdo con una nota de prensa del bloque opositor.
Consejo Nacional Electoral cerró sus sedes por protesta
A través de un comunicado publicado en el sitio web del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, se informó ayer que todas las sedes de la entidad estarán cerradas hoy para resguardar la integridad y seguridad de sus trabajadores “frente a los anuncios de protestas en las adyacencias de las instalaciones”.
Agrega la nota que, “desde el inicio de la solicitud presentada por el partido MUD, en abril de este año, se han generado acciones violentas en contra del Poder Electoral que obligaron, incluso, a que un grupo de trabajadoras solicitara protección de los órganos de justicia”.
