En entrevista con Silvio Fonseca, vicario de Familia, Vida e Infancia de la Arquidiócesis de Managua, Nicaragua, quien afirma que esta es una "reedición" de los ataques que sandinistas hicieron contra la Iglesia durante los años 80 y asegura que los acontecimientos recientes son apenas el inicio de lo que se espera contra la Iglesia y el episcopado.
¿Existe una campaña en contra de la Iglesia católica?
Este régimen nunca ha sido ni será amigo de la Iglesia. Todo lo contrario, es enemigo de la Iglesia porque estamos frente a una religión y ellos se consideran una deidad, una religión, por esa razón ellos son enemigos de la Iglesia, y como esta Iglesia no les está sirviendo a sus intereses, entonces la están arremetiendo contra ella y vas a ver la escalada de odio que va contra la Iglesia, esto es un hecho público y privado. Sí, no se puede negar. Sì hay y es un ataque frontal que sale de Daniel Ortega en sus discursos, con sus paramilitares y todas sus turbas, como fueron las agresiones en Diriamba, la profanación de templos. Ninguna de esa gente se mueve sin la autorización del régimen, ellos le llaman sus bases.
¿Por qué la profanación de los templos?
Este régimen es ateo, lo que ha hecho con las tradiciones religiosas es una manipulación, pero de ninguna manera ha tenido un interés de evangelizar, porque son de ideologías ateas y perversas, por esa razón eso es lo que ellos bajan a sus bases. Por eso es lo que estamos viendo, que esto trasciende a simples comportamientos políticos y satánicos porque es irse contra lo sagrado. Profanación a los templos, quebrando las imágenes, agrediendo a los obispos y hasta contra el santísimo sacramento, los tabernáculos. Esta es una profanación deliberada, que hace el régimen de Daniel Ortega.

¿Cree que esta tendencia de ataques a la Iglesia aumentará?
Eso es el inicio. Estás expuesto aquí ante una situación, no simplemente caótica que está explícita, es ya una tendencia, acción deliberada contra la Iglesia católica porque no le está sirviendo a los intereses de Daniel Ortega, entonces espera cosas peores que estas. Y yo te digo; ellos sueñan un día de estos, de ver hasta la sangre de un sacerdote o de un obispo derramada para culpar al pueblo, de manera que detrás de todo eso esperan cosas peores.
¿Cosas peores?
¡Por supuesto que sí! Esto apenas es el inicio. En estas cosas peores vas a ver dos cosas; lo que podés percibirlo abiertamente como lo que estamos hablando, que son los hechos, y la otra parte que es peor que esta, que es silenciosa y que vas a ver agresiones de carácter personal, difamaciones de sacerdotes, calumnias de sacerdotes y cualquier otra cosa que puede aparecer, esto no lo verás frontal. Todo esto es un plan tenebroso ante la Iglesia.

¿Cómo pretenden responder a este ataque?
Quiero decirte que nos han acusado siempre de estar divididos. La manera de cómo nosotros estamos afrontando eso, es una unidad que hay entre sacerdotes y obispos, una experiencia nunca vista en años anteriores la estamos viviendo hoy entre nosotros. La unidad como Iglesia, eso es nuestra fortaleza, el resto viene por añadidura y por supuesto siempre defendiendo la verdad con todos los medios que tengamos nacional e internacional.
Porque la Iglesia católica no solo es nacional, es el mundo entero, y lo que sufre alguien en cualquier púlpito pobre de Nicaragua llega a los púlpitos más amplios y ricos del mundo. De manera que aquí se vive la catolicidad de la Iglesia. La Iglesia es universal, por eso católico significa universal.
En palabras sencillas; lo que está sintiendo la Iglesia católica nicaragüense, lo está sintiendo el papa, Europa, todo el mundo, y se unen a nosotros. Esa es una de las cosas que tienen que estar advertidos nuestros enemigos; ellos son un partido que solo existen en Nicaragua. Nosotros como Iglesia, tenemos una universalidad, somos muy distintos.
Durante tres meses de protestas, la Iglesia ha denunciado profanación de sus templos en Masaya, Granada, Jinotega, León y Matagalpa, así como los ataques a religiosos en Diriamba y Jinotepe. También el robo de parte de encapuchados al Centro Pastoral Diocesano "La Cartuja" en Matagalpa y el incendio a las oficinas de Cáritas en Sébaco, Matagalpa.
Estas agresiones al clero nicaragüense han sido condenadas por la resolución que aprobó el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) el pasado 18 de julio, así mismo fueron documentadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) emitió un comunicado en solidaridad a los religiosos católicos de Nicaragua, afirmando que los perseguidos hoy, han trabajado por décadas para el renacimiento del país y que en cambio, “algunos de los antiguos líderes de la Revolución Sandinista, especialmente Ortega, han traicionado abiertamente el proceso y se erigen hoy como los represores de turno”.
En un momento en que los líderes evangélicos no han dicho una sola palabra sobre los violentos acontecimientos, es notorio el liderazgo social que los religiosos católicos han ganado ante la población de forma espontánea, arriesgando incluso sus vidas en medio del conflicto que sufre el país centroamericano.
Las palabras de Daniel Ortega contra los obispos muestran una respuesta negativa a su intención de continuar en el diálogo nacional, donde la Iglesia católica es la única institución con el prestigio social para mediar una salida pacífica a la crisis de este país, en donde más del 50% de su población asegura profesar la fe católica.
