El alza de precios, el alto desempleo y una demanda fuertemente afectada a raíz del confinamiento se están conjugando para poner trabas a la incipiente recuperación de la economía del país.
El Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec) reportó que, al mes de septiembre, el índice de precios al consumidor (IPC) urbano registró una variación interanual de 2.5%.
Mientras, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) elaboró el último informe de la canasta básica familiar de alimentos, de 59 productos, en el que se observa que tiene un costo promedio de $272.67 al mes.
Respecto a octubre de 2020, este año el precio promedio reporta una alza de $6.42.
El país afronta un panorama sombrío, con precios más altos, más de 280 mil desempleados y miles de personas que reciben salarios reducidos a raíz de la pandemia.
Olmedo Estrada, del Colegio de Economistas, indica que están incidiendo en los precios el alto costo de los fletes, los problemas de abastecimiento y la escasez de varios productos a nivel mundial debido al mal clima. Y cuando se combinan estos elementos con el alza del petróleo, no hay una salida de escape.
El economista Felipe Argote advierte de que se ha roto el tejido social debido al confinamiento, la estrechez financiera de las empresas y los problemas económicos de miles de familias que no tienen recursos suficientes para pagar sus cuentas.
