ABUSO SEXUAL

Los crucifijos que ocultaron la pedofilia

Los crucifijos que ocultaron la pedofilia
Los crucifijos que ocultaron la pedofilia

La imagen de un Jesús agonizante, de mirada lánguida, clavado en la cruz, venía envuelta en brumas de sobresalto, llanto, desesperanza. Detrás del crucifijo, agazapado, se escondía el abuso, el purgatorio, el infierno al que más de 300 curas pederastas sometieron a más de mil infantes.

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El hecho, dado a conocer esta semana después de dos años de investigación de los servicios del fiscal de Pensilvania, venía ocurriendo desde hace décadas en ese estado norteamericano, donde los rezos no bastaron para detener al “círculo de curas depredadores”, que tuvo al mejor cómplice: el silencio.

Para tratar de ocultar el cáncer que corroía y hacía metástasis en la fe católica de Pensilvania, que representa cerca de 1.7 millones de católicos, existía, según la investigación, un “manual de instrucciones de ocultación de la verdad”.

Dato

Mil 356 páginas contiene el informe sobre los abusos sexuales de los clérigos.



Los 5 mandamientos

Para continuar con la tradición católica, en la Iglesia de Pensilvania había una especie de “mandamientos” recortados a la mitad, en donde se indicaba: “Primero, asegúrese de usar eufemismos frente a palabras reales para describir agresiones sexuales. Nunca diga violación, sino contactos inapropiados”. “Segundo, no lleve a cabo verdaderas investigaciones”, sino “asigne a clérigos a hacer preguntas inadecuadas”. “Tercero, para lograr una apariencia de integridad, envíe a sacerdotes para ‘evaluación’ en centros psiquiátricos de la Iglesia”. “Cuarto, cuando un cura deba ser trasladado, no diga el motivo. Diga a los feligreses que está en ‘baja médica’ o ‘fatiga nerviosa’. O no diga nada”. “Quinto, aunque un sacerdote esté violando a niños, proporcióneles casa y cubra sus gastos”. “Finalmente, y sobre todo, no diga nada a la Policía. El abuso sexual, aunque sin penetración, siempre ha sido un delito. Pero no lo trate de ese modo, sino como un ‘asunto personal’, ‘dentro de casa”.

“Depredadores en cada diócesis ‘armamentizaron’ la fe católica y la usaron como una herramienta de su abuso”.


Josh Shapiro
Fiscal general de Pensilvania.

Complicidad

La investigación acusa a los líderes de la iglesia local y del Vaticano por desanimar a las víctimas para que denunciaran los hechos.

“Varios administradores diocesanos, incluidos los obispos, a menudo disuadieron a las víctimas de denunciar abusos a la Policía, presionaron a las fuerzas del orden público para que cancelaran o evitaran una investigación o llevaron a cabo su propia investigación deficiente y sesgada sin informar los crímenes contra los niños a las autoridades correspondientes”, sostiene el documento publicado por la Corte Suprema de Pensilvania.

El fiscal general del estado, Josh Shapiro, no titubeó al afirmar que “lo principal no era ayudar a los niños, sino evitar el escándalo”.

Los “sacerdotes pederastas” emplearon la propia fe de las víctimas y su confianza en ellos como líderes religiosos para abusar de ellos y silenciarlos, según se detalló.

La cifra de más de 300 curas depredadores sexuales detallada en el informe supera con creces la de 150 a 250 sacerdotes abusadores identificados desde 2002 en Boston, Massachusetts.

Aunque los investigadores lograron identificar en Pensilvania a más de mil víctimas infantiles, dijeron que el número real es de “miles”.

Mientras, Jesús sigue padeciendo en la cruz.

(Con información de AP, AFP, Reuters, ‘El País’)

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