La crisis del nuevo coronavirus está provocando una caída notable en los ingresos del Gobierno y este espera que la tendencia se mantenga el resto del año.
Esta situación y la generación de nuevas necesidades sanitarias y de alivio económico obligaron al Gobierno a redefinir el presupuesto, recortando gasto corriente, por ejemplo, a través del congelamiento de 10,420 posiciones vacantes en la planilla estatal y aplazando inversiones.
El hueco en las finanzas públicas terminará por definirse según evolucione la crisis, pero uno de los escenarios que maneja el Ministerio de Economía y Finanzas es un déficit en el gobierno central de $5,713 millones, el 8.8% del producto interno bruto (PIB), para el que se proyecta una caída de 2% este año.
El déficit fiscal deberá ser cubierto con nuevos instrumentos de deuda, que son negociados por el Ministerio d e Economía.

