Los pagos efectuados en los tres primeros meses del año en concepto de comisiones e intereses generados por la deuda totalizan $518.6 millones, según la Dirección de Financiamiento Público del Ministerio de Economía y Finanzas.
Se trata de una cifra que va en aumento en los últimos años, de la mano de mayores saldos de deuda contratados. Un año antes, en el mismo periodo, la factura fue de $469.1 millones.
Como en 2020 los ingresos se desplomaron por las medidas adoptadas por el Gobierno para contrarrestar la pandemia, una mayor proporción de los ingresos se tuvo que destinar al pago de intereses.
Este es uno de los factores señalados por las agencias de calificación de riesgo al advertir del deterioro de las finanzas públicas y que ha sido considerado en las rebajas de calificación.
Cuanto mayores son los recursos que se deben destinar a cubrir los intereses, menos espacio queda para otro tipo de gasto, como por ejemplo las inversiones.
En los próximos años, el país enfrenta vencimientos importantes de deuda que deberán ser refinanciados. Si se mantiene o acentúa la tendencia al alza en las tasas de interés en los mercados, captar fondos será más costoso que en el último año.
