Un día como hoy hace dos años, el 9 de marzo de 2020, la entonces ministra de Salud, Rosario Turner, confirmó el primer caso en Panamá de Covid-19, enfermedad transmitida por el coronavirus SARS-CoV-2.
En conferencia de prensa, Turner confirmó que ese primer caso de Covid-19 era el de una mujer de 40 años que había llegado el 8 de marzo, procedente de España.
El panorama se complicó más, cuando al día siguiente (10 de marzo) el Ministerio de Salud (Minsa) informó de la primera víctima fatal por la Covid-19: el director del Colegio Monseñor Francisco Beckmann de Panamá norte, un hombre de 64 años que padecía diabetes y neumonía. El miedo y la incertidumbre surgió entre la población.
Esta muerte se originó antes de que se confirmara el primer caso en el país. Fue la primera en la región de Centroamérica y la segunda en América Latina, ya que la primera se registró en Argentina, según informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
La aparición en China de una nueva enfermedad se presentaba a principios de 2020 como una situación remota. Pero el cerco se fue estrechando y el coronavirus SARS-CoV-2 impuso en cuestión de semanas una realidad dura y jamás imaginada en Panamá y el mundo.
Después de dos años, los informes de Epidemiología del Minsa indican que hasta el pasado 7 de marzo se habían registrado en el país 757 mil 930 casos confirmados y 8 mil 118 muertes por la Covid-19, dejando una profunda huella con dimensiones aún desconocidas.
El fin de la pandemia y el uso de la mascarilla
Hoy, la pregunta recurrente entre la sociedad panameña es cuánto más durará la pandemia. Nada está seguro y para ejemplo está la pandemia de gripe de 1918 o gripe española, que se prolongó durante tres años.
Científicos panameños como Xavier Sáez-Llorens y Paulino Vigil De Gracia coinciden en que los casos de coronavirus están disminuyendo, pero sería un error pensar que la pandemia ha terminado.

De hecho, el infectólogo, pediatra e investigador clínico Sáez-Llorens –quien formó parte del Comité Científico Asesor de Covid-19 del Minsa en 2020– confirmó que la pandemia aún no ha terminado, por lo que no se debe ser excesivamente triunfalistas y, más bien, estar preparados cautelosamente para convivir con un virus muy contagioso y aún agresivo, especialmente en personas no vacunadas e individuos vulnerables por edad o comorbilidad de fondo.
Sáez-Llorens opinó que superada la cuarta ola de infecciones causada por la variante Ómicron –sublinajes BA.1 y BA.2–, así como el potencial impacto del Carnaval y el 5% de pruebas positivas de manera sostenida, el Minsa debe iniciar la planeación estratégica para “gripalizar” la pandemia, guardando las proporciones biológicas entre ambos virus (influenza y SARS-CoV-2).
A su juicio, también se debe flexibilizar gradualmente el uso de la mascarilla, desde actividades en exteriores al principio hasta las de interiores posteriormente, cuidando siempre a los grupos de mayor riesgo a desarrollar Covid-19 grave.
En ese sentido, Paulino Vigil De Gracia, investigador distinguido del Sistema Nacional de Investigación de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, señaló que el uso de la mascarilla es sin duda la mejor herramienta no medicamentosa para evitar la Covid-19, por lo que dejarla en exteriores es aceptable en periodos de meseta entre olas, pero no en las olas.
“La Covid-19 no se irá y debemos saber que seguirán dándose infectados, hospitalizados y muertes. Además, siempre hay población vulnerable”, dijo.
Vigil De Gracia también remarcó que la pandemia no ha terminado y hay aspectos que aún no se conocen. Las buenas noticias siempre se dan en época de meseta entre olas y eso es engañoso, acotó.
“Una persona infectada vacunada o no vacunada y el no infectado vacunado generan una protección por 4-6 meses, qué pasará luego de esta gran ola de Ómicron. De mayo a julio, en mi opinión vendrá la quinta ola”, manifestó.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud ha dicho que tan pronto se consiga un nivel de vacunación de al menos 70% de la población y de manera homogénea en el mundo, el fin de la pandemia sería factible.
Para Saéz-Llorens, la declaración del fin de la pandemia podría ocurrir este mismo año, quizás para la segunda mitad, siempre y cuando no aparezca una peligrosa variante que escape a la efectividad de las vacunas actuales.
Aciertos y desaciertos en el manejo de la crisis
La comunidad científica coincide en que durante el manejo de la crisis sanitaria en el país se han dado aciertos y desaciertos por parte de las autoridades.
El acierto más reconocido es que Panamá cuenta con una vacuna eficaz y segura para proteger a la población contra la Covid-19 grave desde enero de 2021.
Datos del Minsa muestran que hasta el pasado 7 de marzo se habían aplicado en el país 7 millones 723 mil 435 dosis y que el 82% de la población de 12 años en adelante tiene dos dosis.
De acuerdo con los expertos, otro acierto es que el Minsa y la Caja de Seguro Social evitaron el colapso del sistema sanitario.
Asimismo, los científicos opinan que entre los desaciertos está el uso del kit con drogas y vitaminas injustificadas según la evidencia científica; las cuarentenas prolongadas y seccionadas sin una justificación científicas; la suspensión de clases durante más de dos años; y carecer de un sistema para compartir los datos epidemiológicos y estadísticos de la evolución semanal de la pandemia.
En estos dos años también se han interpuesto demandas y efectuado amenazas a médicos y científicos que han dedicado tiempo y conocimientos al servicio de la comunidad para combatir la desinformación sobre la Covid-19 y las vacunas, desinformación difundida en el mundo a través de medios de comunicación irresponsable, redes sociales y cadenas de mensajería electrónica, según opinan los expertos.
La desinformación, teorías conspiradoras y las dudas han sido una espiral creciente en medio del proceso de vacunación, advierten.
Para el presidente de la Sociedad Panameña de Infectología Pediátrica, Javier Nieto –quien también fue parte del Comité Asesor Científico de Covid-19 del Minsa en el año 2020–, dos años después de confirmado el primer caso de la enfermedad en el país el miedo y la incertidumbre ha sido reemplazados por un escenario esperanzador, en el que destaca un mejor conocimiento sobre la Covid-19, así como una clara evidencia del impacto de la vacunación.

