El Ministerio Público no descarta encontrar más víctimas como parte de la investigación que sigue la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada a partir de la operación Luz de esperanza, con la que fue desmantelada una red de trata de niños con fines de explotación sexual y se rescató a 12 menores, de entre entre 4 y 16 años de edad.
Luego de las diligencias realizadas a partir del pasado 4 de febrero, la fiscalía aprehendió a cuatro mujeres, tres de ellas presuntamente encargadas de trasladar a los menores desde el distrito de Barú, en Chiriquí, hasta un lugar en la frontera con Costa Rica, donde las autoridades ubicaron una residencia que usaban para la explotación sexual de los niños y niñas.
Las mujeres, que fueron imputadas por la presunta comisión del delito de explotación sexual por el Tribunal de Garantías de Chiriquí, en algunos casos son madres y en otros tías de las víctimas.
Durante las audiencias de imputación de cargos, a petición del Ministerio Público, el juez de garantías ordenó la detención provisional de tres de la acusadas, mientras que a la cuarta se le impuso una medida distinta a la detención, medida que fue apelada por la fiscalía.
Las autoridades del Ministerio Público tampoco descartan que otras personas estén relacionadas con la red.
En el expediente del caso se incluye material clave en el proceso, incluyendo videos pornográficos de menores hallados en celulares.
Asimismo, la fiscalía decomisó otros dispositivos tecnológicos que serán inspeccionados por peritos del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
La operación se desarrolló en conjunto con la Policía de Migración de Costa Rica, que logró la aprehensión de un hombre de nacionalidad costarricense.
También participó personal del Servicio Nacional de Fronteras y de la Policía Nacional.

