El padre del procesalismo latinoamericano , Eduardo J. Couture, define la competencia “como medida de jurisdicción asignada a un órgano del poder judicial”. La única razón por la cual la Corte Suprema de Justicia tiene competencia para conocer las causas penales del expresidente Ricardo Martinelli es porque este tomó posesión como diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacen). En la Constitución y en el Código Procesal Penal, se atribuyen a la Corte Suprema de Justicia la investigación y enjuiciamiento de los diputados; esto incluye a los del Parlacen.
Si la competencia de la Corte Suprema se fundamenta en el cargo de diputado del Parlacen, ¿se acabaría esa competencia si renuncia a esa diputación? Este cuestionamiento es esencial para entender la situación procesal del expresidente. Tomemos como ejemplo el caso del exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia Víctor Benavides. A diferencia del exmagistrado Alejandro Moncada Luna, que fue investigado y enjuiciado por la Asamblea Nacional, Benavides renunció antes de ser imputado, y con esta acción le quitó la competencia de su caso al Legislativo, obligando a que el expediente fuera remitido a la justicia ordinaria, donde no ha sucedido nada significativo desde entonces. En el caso de Martinelli, ya se perdió la oportunidad de producir ese efecto, porque al renunciar a sus apelaciones, en mayo pasado, se puso a disposición del Departamento de Estado estadounidense para que lo extraditara sin ninguna otra calificación. Cuando el Gobierno de Estados Unidos lo entregue a las autoridades panameñas, lo estará extraditando por la detención que dictaminó el pleno de la Corte el 21 de diciembre de 2015.
En otras palabras, una renuncia al Parlacen no afectaría el trámite judicial, porque ya Martinelli está sujeto a la jurisdicción y competencia de la Corte. El momento en que dicha renuncia hubiese producido algún efecto ya pasó. Su audiencia de control ante el magistrado de garantías Jerónimo Mejía -primer trámite que debe hacerse cuando toque suelo panameño- es la oportunidad que tiene el magistrado fiscal Harry Díaz para que Martinelli escuche en persona la acusación.
Por si fuera poco, para que se formalice la renuncia al Parlacen, se necesita que dicho cuerpo esté deliberando y que acepte formalmente la dimisión para que la misma tenga reconocimiento. Esa renuncia no produce efectos de forma unilateral.
El autor es abogado
