GASTRONOMíA

Aplausos para los campesinos

Ayer, en una ceremonia en el hotel Bristol, El Buen Tenedor premió a cinco productores por sus importantes aportes a la cocina panameña.

Aplausos para los campesinos
Chanis ha empezado una colecta para ayudar al funcionamiento de Gorace.

Empezó en el campo y terminó en la ciudad. Como los tomates de Chiriquí o las yucas de Azuero, El Buen Tenedor culminó en la capital, donde cinco productores fueron premiados por sus aportes vitales a la gastronomía panameña.

Dioselina de Bell, la reina de las flores gourmet, por su contribución vanguardista a lo visual del plato; a la familia Lamastus, que lleva ya cuatro generaciones perfeccionando un grano de café geisha exquisito y suave; al Grupo Orgánico de Agricultores Cerropunteños (Gorace), por su solidaridad, compañerismo y comprensión de que la fuerza está en la unión; a Saturnino Campos, por su entrega a la tierra; y a José Manuel Gallardo, quien cosecha café entre las nubes de Panamá.

Ellos son apenas un puñado del esfuerzo campesino panameño, el oficio cuya tarea es la de alimentar a una nación entera. Más allá de los chefs, de las importaciones y los intermediarios, la nutrición de un pueblo está en aquellos que trabajan la tierra día a día.

Y por eso, El Buen Tenedor, de la mano de Jorge Chanis, quiso premiar este esfuerzo.

El equipo viajó al corazón de la campiña panameña durante una semana a conocer de cerca el trabajo de estos paladines alimentarios. Cerro Punta, Volcán, Boquete, Jurutungo, Pedasí y Ocú fueron los sitios visitados, una muestra apenas de lo que significa trabajar la tierra.

El recorrido incluyó hallazgos únicos. Como la flor eléctrica de Dioselina, que comienza dulce y termina cual anestesia bucal. O la coliflor morada de Lourdes Guerra, la granjerita. La ternera más tierna de Henry Ramírez; las ostras de Tonosí; vegetales que crecen entre las piedras de un río; Saturnino y su intento por eliminar los intermediarios; las manos detrás de la exitosa industria cafetera local.

Pero quizás lo más valioso de aquella travesía fue el esfuerzo de Gorace, un grupo de 13 agricultores chiricanos que se han unido para sembrar y cosechar de la manera más natural posible. Sin agroquímicos ni pesticidas. Son unas 500 hectáreas en total, cuya producción va directo a una casa a medio pintar que sirve de centro de acopio. Allí las limpian, las pesan y las empaquetan para entonces enviarlas a la ciudad de Panamá. No envían tanto tampoco, pues el mercado capitalino está sumergido en productos llenos de químicos o traídos desde otro país.

Por eso el equipo de El Buen Tenedor también ha iniciado una colecta (crowdfunding) para mejorar las condiciones en las que Gorace funciona. No solo de su centro de acopio, sino de su comercialización y estrategias. Las donaciones deben hacerse en www.generosity.com/community-fundraising/ayuda-a-tu-hermano-productor.

La premiación a los cinco productores elegidos fue ayer en el hotel Bristol.


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