Frente al salón, la historia. El hombre que cosechó la primera zanahoria panameña, Roger del Cid, agradecía los aplausos al ser él y su Grupo Orgánico de Agricultores Cerropunteños (Gorace) uno de los galardonados por El Buen Tenedor por su contribución a la gastronomía nacional. Pero, al mismo tiempo, pedía más apoyo.
Del Cid sigue trabajando la tierra, como el resto de su grupo. Las importaciones y los productos trabajados con agroquímicos, sin embargo, han golpeado el mercado de la producción natural.
Por la tarima también pasaron los otros cuatro premiados: Dioselina de Bell, la reina de las flores, quien produce las más extravagantes y hermosas flores comestibles y hierbas gourmet de todo el país; la familia Lamastus, que por cuatro generaciones ha dedicado todos sus esfuerzos a producir uno de los mejores geishas del mundo; José Manuel Gallardo y su finca Nuguo, un cafetal entre las nubes de Chiriquí con granos llenos de sabor frutal; y Saturnino Campos, quien decidió sacrificar la vida tranquila de Ocú para eliminar intermediarios y asegurarse de que sus productos llegan como él lo desea.
Todos se mostraron conmovidos por las distinciones, pero, al igual que Del Cid, en sus palabras también hubo cierta súplica a darle el sitial que los productores merecen.
Lo dijo Jorge Chanis, el motor detrás de El Buen Tenedor: “Sin productores no hay gastronomía”. Y por eso decidió romper el sistema de las anteriores cuatro ediciones, en las que se premió a los mejores restaurantes y cocineros del país, y aplaudir la labor de quienes nutren la industria culinaria panameña.
En el salón casi todos eran cocineros, dueños de restaurantes o proveedores culinarios. Conocedores de cerca de la labor de los galardonados. Por eso hubo aplausos fuertes, gritos solidarios y lágrimas honestas.
También hubo iniciativas de apoyo. En medio de la velada, Chanis anunció a través de un video la apertura de una recaudación (crowdfunding) en la que aspiran recibir al menos $10 mil en donaciones para la mejora del trabajo de Gorace. El dinero, explicó, se utilizará para adecuaciones a su centro de acopio, que hoy es una pequeña casa en Cerro Punta a medio pintar, en la compra de semillas y en elaborar una estrategia de mercadeo.
Los aportes serán recibidos en www.generosity.com/community-fundraising/ayuda-a-tu-hermano-productor y cada aporte recibirá un respectivo premio.
La noche también trajo sorpresas. A través de una décima anunciaron premios por su trayectoria a los chefs Cuquita Arias de Calvo y Charlie Collins. Ambos agradecieron el gesto e insistieron en la importancia que debe tomar el campo en la gastronomía panameña.
El tributo a los campesinos apareció igualmente en la mesa, pues el menú preparado por Jorge Jurado, Jovana Urriola y Bolívar Franco fue elaborado con alimentos desarrollados de forma orgánica y honesta.
El chef peruano Mitsuharu Tsumura, cuyo restaurante Maido está entre los mejores 10 del mundo, también participó de la velada y contó su experiencia sobre la importancia de que la gastronomía gourmet y de moda se asocie con los campesinos nacionales.


