Detrás de la mayoría de los titulares de las noticias que abordan hechos judiciales o legales, hay múltiples historias de por medio. Relatos que se alimentan de extensas horas de trabajo para reunir información que casi siempre emana de un sistema con muchas puertas cerradas.
Juan Manuel Díaz, periodista que cubre los temas judiciales de La Prensa, compartió su experiencia en el taller práctico Herramientas para la Investigación Judicial, organizado por la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, evento que se realizó ayer miércoles 23 de octubre.
Juan Manuel, como se le conoce en la redacción de este medio, tiene 25 años escribiendo noticias judiciales. En medio de la faena periodística visita la Corte Suprema de Justicia, los juzgados y, en otras ocasiones, toca las puertas del Ministerio Público.

Pero la mayoría de las veces debe buscar mecanismos para derribar los muros que impiden el acceso a la información. Contó, por ejemplo, que si bien se pueden conseguir las resoluciones judiciales que emiten los juzgados, los tribunales y la propia Corte, casi nunca hay una explicación clara y sin tecnicismos legales sobre lo que implican.
También comentó que los periodistas no tienen acceso al contenido de habeas corpus, amparos de garantías y demandas de inconstitucionalidad si no hay una autorización previa. En ocasiones hay que recurrir a las partes vinculadas a los hechos o a la investigación para conseguir el documento. Algunas veces lo facilitan, otras no. Esporádicamente, los datos se consiguen a medias. Todo depende del tema y las circunstancias.

El acuerdo de la opacidad
De hecho, hace algunos años el Judicial emitió un acuerdo que dispone que solo se podrá dar copia de las resoluciones judiciales cuando todas las partes estén notificadas. Se trata de un documento del 12 de octubre de 2021, expedido por el Consejo de la Administración de la Carrera Judicial.
Para el periodismo, añadió, esto es “un gran obstáculo”, pues hay procesos que tienen 20, 30, 40 y más investigados. Algunas de estas personas, incluso, no están en el país.
El Sistema Penal Acusatorio, explicó Juan Manuel, tampoco tiene un calendario público de audiencias, en contraste con el Sistema Inquisitivo que sí lo tiene. Para acudir a uno de estos eventos judiciales, hay que llamar al equipo de prensa del Órgano Judicial, preguntar a los abogados vinculados a los casos o hasta consultarle al personal de seguridad de las oficinas judiciales.
Las estadísticas son otro escollo con el que debe lidiar el periodista. Comentó que, si bien se tiene acceso a detalles de las cantidades de casos tramitados, resueltos y en trámite, no es así, por ejemplo, para los casos de blanqueo de capitales y ciberdelitos, entre otros, pues no se encuentran actualizados.
El poder de las fuentes
La herramienta más útil de un periodista judicial, de acuerdo con Juan Manuel, son sus fuentes, las cuales, dijo, hay que cultivar y respetar, pero dejó claro que un periodista nunca debe ser amigo de una fuente judicial. “Siempre hay que verificar la información por distintas vías”, afirmó, destacando que la rigurosidad es el requisito básico de una noticia. A manera de anécdota, dijo que en Panamá es más fácil hablar con un magistrado de la Corte que con un juez. Pareciera que los jueces, añadió, le tienen “pánico” a los periodistas.
Otro periodista que compartió su experiencia fue Leonardo Grinspan, actual gerente de Radio Panamá y Los 40. Contó que, al momento de rastrear información para una investigación periodística sobre el estatus de los diputados investigados por el escándalo de las planillas legislativas, encontró muchas puertas cerradas. Muchas. Tanto en el Órgano Judicial como en el Ministerio Público.
Mientras que los periodistas Dalia Pichel y Alfonso Grimaldo, del medio digital Nueva Nación, presentaron el resultado de una investigación sobre la implementación de la carrera judicial.