Las islas caribeñas de San Martín y San Bartolomeo, ya devastadas por el paso de Irma, respiraron aliviadas en la noche del sábado después de que el huracán José, pasó más lejos de lo previsto
."El centro de José pasó a cerca de 135 km de San Bartolomeo y a 125 km de San Martín" y ahora se está alejando de esos dos territorios", informó el servicio de meteorología francés Météo France.
San Martín, ya destruida al 95% por Irma, esperaba con miedo la llegada de José. "Ya no hay ni nubes", informó una periodista de la AFP.
Las autoridades francesas habían declarado la "alerta violeta", es decir el grado máximo, tanto en San Martín y como San Bartolomeo. "El hecho de que haya pasado mucho más lejos de lo que se preveía, hace que los efectos en el territorio sean mucho menos marcados", anunció el organismo.
Durante la jornada, la inminente llegada de José generó nerviosismo en San Martín y muchos de sus habitantes intentaban salir de la isla, antes de que el aeropuerto fuera cerrado por precaución.

En el pequeño aeropuerto de Grand-Case, solo los habitantes más vulnerables -mujeres embarazadas, niños, personas mayores- fueron evacuados, hacia la vecina Guadalupe.
La ministra francesa de Ultramar, Annick Girardin, había proyectado que se abrieran nueve refugios con capacidad para "1.600" personas. Pero la gente carecía de la información suficiente y algunos, reunidos en el aeropuerto de Grand-Case, preguntaban a socorristas y gendarmes dónde se encontraban los refugios, señaló un periodista de la AFP en el lugar.
"Sabemos que el confinamiento es a mediodía pero eso es todo. No tenemos ninguna información sobre los nueve sitios", dijo preocupado Nicolas, un funcionario de unos 30 años.
La isla franco-holandesa, de 70 mil habitantes, está repleta de residuos, trozos de chapa, chatarra y vegetales, indicó un periodista de la AFP sobre el terreno.

Unos escombros que podrían transformarse en "proyectiles capaces de herir o matar" al paso de José, declaró al diario NRC el comandante de la marina holandesa, Peter Jan de Vin.
El paso de dos huracanes "tan potentes" al mismo tiempo por el Atlántico no tiene "precedentes conocidos", declaró el meteorólogo de Météo France Frédéric Nathan.
El presidente francés, Emmanuel Macron, convocó durante la jornada una reunión de la plana mayor de su gobierno en el Elíseo, ante el riesgo de una nueva tragedia.
El paso de José supuso un rompecabezas para los equipos de rescate, que tratan de retirar agua y de acercar a los habitantes de esas islas víveres y materiales.
Militares franceses y holandeses patrullaban por las calles, aunque varios testigos informaron que varias tiendas habían sido desvalijadas. En la parte francesa, 11 personas fueron arrestadas por saqueos, según los gendarmes. Del lado francés hay actualmente 410 gendarmes y 80 policías patrullando, según el ministerio de Interior.
"El ambiente es siniestro. La gente circula armada", dijo el comandante Jan de Vin.
Según Dick Algra, un holandés de 61 años, él y unos cincuenta turistas se atrincheraron en un su hotel para protegerse. "Grupos de varios individuos, a veces familias enteras, recorren las calles con cuchillos y armas de fuego", aseguró al diario Telegraaf.
Según el ministerio francés de Interior, se enviaron más de mil 100 personas de refuerzo para las dos islas, incluyendo 300 bomberos, una treintena de miembros del personal médico y decenas de ingenieros.
Las autoridades prevén esperar a que pase José para distribuir agua y alimentos. Mientras tanto, "ya se distribuyeron 3 mil raciones alimentarias" y "100 mil" más serán distribuidas, indicó el sábado Jacques Witkowski, director general de la división de seguridad civil y gestión de crisis (DGSCGC).
La aseguradora pública francesa afirmó el sábado que los daños provocados por Irma en las dos islas ascenderían a mil 200 millones de euros (mil 450 millones de dólares).
Irma dejó al menos 10 muertos y siete desaparecidos en San Bartolomeo y en las parte francesa de San Martín.
