Equipos de búsqueda y rescate llegaron este martes 12 de septiembre a los puntos más remotos de los Cayos de Florida, mientras que las autoridades se apresuraban a reparar la larga carretera que conecta con las islas para entregar ayuda a las víctimas del huracán Irma.
Las autoridades federales calcularon que una cuarta parte de las viviendas de los Cayos quedaron destruidas por el paso del meteoro. Dos días después de que Irma azotó la cadena de islas con vientos de 209 kilómetros por hora (130 mph), se permitió que los residentes volvieran a la parte de los Cayos que se ubica más cerca de la Florida territorial.

Pero sigue siendo una interrogante el nivel de daños humanos y materiales en la zona, debido a los daños en los sistemas de comunicación y el difícil acceso.
“Va a ser algo muy duro para aquellos que regresan a casa”, dijo Petrona Hernández, residente de Cayo Pino Grande, cuya casa de concreto, con muros de 10 metros de altura, resultó intacta, a diferencia de muchas otras a pocas cuadras de distancia. “Será algo devastador para ellos”.
En otras partes de Florida, la vida se acerca nuevamente a la normalidad: algunos vuelos despegaron, se levantaron varios toques de queda y se reabrieron los principales parques de diversiones.

Los cruceros que extendieron sus travesías para evitar la tormenta en altamar volvieron a puerto con miles de pasajeros a bordo. El número de personas sin electricidad bajo el intenso calor del verano, se redujo a alrededor de 10 millones, la mitad de la población del estado. Las autoridades advirtieron que podría tomar unos 10 días restaurar la energía eléctrica en su totalidad.
Unas 110 mil personas permanecían en refugios en toda Florida. A la tormenta se le atribuyeron 12 fallecimientos en Florida, así como cuatro en Carolina del Sur y dos más en Georgia. Al menos 37 personas murieron en el Caribe por culpa de Irma.
“Tenemos mucho trabajo por hacer, pero todos saldremos juntos”, dijo el gobernador de Florida, Rick Scott. “Reconstruiremos este estado”. En tanto, las lluvias del remanente de Irma avanzaron hacia Alabama y Mississippi después de empapar Georgia.
Se emitieron alertas de inundación para todo el sureste del país. Aunque casi toda Florida fue rodeada por la tormenta de 640 kilómetros de ancho, los Cayos — en donde habitan unas 70 mil personas — parece ser la zona más afectada. No había servicio de agua potable y se cerraron los tres hospitales de las islas.
Además, el suministro de gasolina está sumamente limitado. Las autoridades señalaron que se desconoce el número de personas que desatendió las órdenes de evacuación y permaneció en los Cayos.
El administrador de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, Brock Long, dijo que los estimados preliminares revelan que el 25% de las viviendas de los Cayos quedaron destruidas y el 65% registró daños importantes.

