El primer ministro francés, Manuel Valls, desveló este miércoles una serie de medidas para reforzar el atractivo empresarial de París tras el triunfo del brexit, que dejará a la City de Londres fuera de la Unión Europea.
Entre las medidas anunciadas figura una modificación del régimen fiscal de los empleados procedentes del extranjero.
Las reducciones fiscales se aplicarán a partir de ahora durante ocho años y no cinco, como actualmente.
Valls confirmó también una reducción del impuesto de sociedades para llevarlo progresivamente al 28%, frente al actual 33%.
En Londres, el ministro de Finanzas, George Osborne, dijo el lunes que quiere reducir ese mismo impuesto a menos del 15%.
El voto de los británicos "ha creado una onda de choque para el conjunto de los ciudadanos europeos, y también, y de forma muy concreta, para muchas empresas instaladas en el Reino Unido", destacó Valls en una intervención en el foro París Europlace, dedicado a la promoción de la plaza financiera parisina.
"En ese nuevo entorno que se perfila, queremos una Francia atractiva", añadió el jefe de gobierno.
Más allá de las medidas fiscales, el gobierno francés prevé crear una estructura única para facilitar las gestiones administrativas de las empresas extranjeras que deseen implantarse en Francia.
Ese servicio permitirá atender "de forma global a las empresas y a sus empleados", y responderá a "sus preguntas sobre el mercado inmobiliario, la expedición de permisos de residencia y la escolarización de los niños", detalló Valls, que espera que el dispositivo esté listo en septiembre u octubre.
El primer ministro dijo también que el Estado abrirá "tantas secciones internacionales como sea necesario en los centros escolares" para que los hijos de los expatriados puedan "seguir sus clases en su lengua materna".
