El papa Francisco insta a Donald Trump a ser ‘instrumento de paz’

El papa Francisco insta a Donald Trump a ser ‘instrumento de paz’
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Como si el encuentro con el papa Francisco hubiera surtido el efecto deseado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mostró “más determinado que nunca” para lograr la paz en el mundo.

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Donald Trump llega a Roma para reunirse con el papa Francisco

“Es un honor de la vida conocer a su Santidad el papa Francisco. Dejo el Vaticano más determinado que nunca a lograr la paz en nuestro mundo”, reseñó Trump en su cuenta oficial de Twitter en la que además colocó de fondo una fotografía del encuentro.

La audiencia privada entre ambos sirvió para cerrar el capítulo de las desavenencias y desencuentros pasados y abrir un canal de diálogo, a pesar de que tienen opiniones contrapuestas en muchos aspectos. Al menos así lo escenificaron antes las cámaras de televisión.

Honor of a lifetime to meet His Holiness Pope Francis. I leave the Vatican more determined than ever to pursue PEACE in our world. pic.twitter.com/JzJDy7pllI

La limusina blindada del presidente de Estados Unidos –conocida como La Bestia– llegó a las 8:15 a.m. al patio de San Dámaso en el Vaticano, precedida de un imponente dispositivo de seguridad.

El prefecto de la Casa Pontificia, George Gaenswein, lo acompañó junto a su comitiva –formada por 12 personas, entre los que estaban la primera dama Melania, su hija Ivanka y su yerno Jared– hasta la biblioteca privada del Palacio Apostólico donde el pontífice lo esperaba con una sonrisa cordial. Del contenido de las conversaciones privadas solo se tiene constancia por el comunicado de la Santa Sede.

El papa Francisco insta a Donald Trump a ser ‘instrumento de paz’
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“Las conversaciones permitieron un intercambio de puntos de vista sobre algunos temas relacionados con la actualidad internacional y con la promoción de la paz en el mundo a través de la negociación política y el diálogo interreligioso, con especial referencia a la situación en Oriente Medio y a la tutela de las comunidades cristianas”, según la escueta nota de prensa.

Pero más allá de las declaraciones oficiales, el papa de los puentes y el presidente de los muros dijeron más con los gestos que con las palabras en su primer encuentro cara a cara.

El pontífice lo recibió con cordialidad y trató de romper la tensión desde el minuto uno haciendo gala de sus dotes de diplomacia. “Mucho gusto en conocerle, no hablo muy bien inglés”, fueron las primeras palabras del pontífice. “Es un gran honor estar aquí”, le respondió Trump.

Tras los saludos, el líder de la Iglesia católica y el gobernante de Estados Unidos se colocaron uno al lado del otro para que los fotógrafos pudieran inmortalizarlos juntos. “Protocolo”, puntualizó el pontífice.

El tradicional intercambio de obsequios fue también elocuente. El papa regaló a Trump el mensaje pontificio para la Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero y que este año lleva por título: “La no violencia, estilo de una política para la paz”.

Mientras se lo entregaba, indicó con el dedo índice algunos de los pasajes del libreto. “Esto se lo regalo para que usted sea un instrumento de paz”, señaló, para luego entregarle el Medallón de la Paz, que lleva un árbol de olivo y una fractura que lo divide. “Necesitamos paz”, señaló el presidente de Estados Unidos asintiendo.

El pontífice insistió en la idea de paz con la entrega los tres documentos papales que definen su pontificado: La exhortación apostólica ‘Evangelii gaudium’ (Alegría del Evangelio), la encíclica ‘Laudato si’ (Alabado seas) y la exhortación apostólica postsinodal ‘Amoris laetitia’ (La alegría del amor).

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La encíclica ‘Laudato Si’, bien podría considerarse como el principal estandarte moral para proteger el medio ambiente, es uno de los obsequios que el pontífice habitualmente regala a sus interlocutores políticos durante las visitas de Estado a la Santa Sede.

Si bien Trump tan solo dos meses después de llegar a la Casa Blanca despreció con una orden ejecutiva las medidas adoptadas por su predecesor para luchar contra el cambio climático, se comprometió a leerla con atención. El documento papal es además un emblema contra el populismo que busca resultados inmediatos sin hacer planes a largo plazo.

De hecho, el papa condena con fuerza, entre otros argumentos, que los líderes políticos prometan siempre mayor crecimiento económico cuando –a su juicio– los actuales modelos de superproducción son insostenibles para el planeta.

Por su parte, Trump entregó al pontífice una imponente caja azul que contenía libros de Martin Luther King, quien desarrolló una labor crucial en Estados Unidos al frente del movimiento por los derechos civiles para los afroestadounidenses, asesinado en 1968. “Pienso que le gustarán, lo espero”, especificó Trump.

El pontífice saludó después a la primera dama Melania y a Ivanka, ataviadas con riguroso vestido negro y mantilla como manda el protocolo del Vaticano. Al abandonar la biblioteca, Trump se despidió del papa con un apretón de manos y con estas palabras: “No olvidaré lo que me ha dicho”.

El primer encuentro entre el presidente de Estados Unidos y el jefe de la Iglesia católica –que además de ser el líder de más de mil 200 millones de fieles se le considera una autoridad moral en todo el mundo– estuvo rodeado por una gran expectación debido al intercambio de declaraciones mutuas que reflejaron su antipatía recíproca.

El papa criticó con dureza las intenciones de Trump de construir un muro en la frontera con México y hasta llegó a decir que no era cristiano. El entonces candidato republicano respondió con dureza.

No son pocos los analistas geopolíticos que consideran que están condenados a entenderse por la influencia que ambos tienen sobre determinados conflictos. Por ejemplo, en Venezuela, donde el Vaticano ha mostrado su apoyo incondicional al diálogo entre las facciones; o Filipinas, uno de los países en vías de convertirse en la mayor nación católica del planeta y clave para Estados Unidos en su intento de frenar la expansión de China por la región del Pacífico.

Parece que después de este encuentro se han limado las asperezas. Tras las escasas 19 horas en Roma, el presidente estadounidense viaja esta tarde a Bruselas, donde asistirá a una reunión el jueves 25 de mayo, de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La visita de Trump a Europa se completará con su participación en la cumbre del G7, que se realizará los días 26 y 27 de mayo en Taormina, en Sicilia.

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