El pasado domingo 6 de noviembre, autoridades guatemaltecas informaron sobre el asesinato del periodista Hamilton Hernández y su esposa Herlinda González, en un municipio del suroeste de Guatemala.
Ante este crimen la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó el asesinato del periodista Hernández y su esposa, y llamó a las autoridades a investigar de manera expedita para señalar a los responsables y conocer el móvil de los asesinatos; así como a garantizar la seguridad de los comunicadores. Hernández de 28 años, era presentador de televisión por cable del programa Punto Rojo de canal 5, y su esposa era maestra de educación primaria.
Medios locales informaron que ambos fueron atacados a balazos por desconocidos cuando viajaban en una motocicleta hacia su vivienda, localizada en el occidental departamento de Quetzaltenango.
Sus cadáveres, fueron hallados la madrugada siguiente por pobladores que pasaban por el lugar, ambos presentaban un balazo en la cabeza y no se encontraron sus pertenencias. La zona de Quetzaltenango se ha convertido en una de más violentas del país para el ejercicio del periodismo.
El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Roberto Rock, expresó sus condolencias a los familiares y colegas de las víctimas y agregó que "exhortamos al gobierno de Guatemala a atender con premura este caso".
Rock destacó que "la mejor manera de combatir la impunidad de los crímenes contra periodistas es la investigación certera, profunda que permita identificar a instigadores y autores materiales para aplicar justicia".
La SIP también se suma al pedido de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), la Cámara Guatemalteca de Periodismo (CGP), y otras agrupaciones locales de prensa al gobierno para que ponga en marcha un programa de protección de periodistas efectivo para enfrentar la violencia que afecta el desempeño de la actividad periodística en el país, agregó Rock.
Con la muerte de Hernández, suman nueve los periodistas asesinados en 2016, considerado por la organización como un "año terrible" para la prensa guatemalteca.
