La inteligencia del Reino Unido trata desde ayer de identificar al encapuchado que decapitó al reportero, una ejecución divulgada en video por la organización yihadista Estado Islámico (EI), y trabaja con la hipótesis de que se trata de un británico que viajó a Siria para unirse a los extremistas.
Este hombre sería el líder de un grupo de yihadistas británicos que ha secuestrado a varios extranjeros en la ciudad siria de Raqqa, bastión de los combatientes del Estado Islámico.
Los servicios secretos británicos han detectado, además, a unas 250 personas que habrían vuelto al Reino Unido tras haber estado integradas en el Estado Islámico.
El primer ministro británico, David Cameron, explicó ayer que el Reino Unido retira el pasaporte a las personas sospechosas de tener intención de viajar para unirse a grupos extremistas, una medida que se ha aplicado en veintitrés ocasiones este año.
“Hay que comunicarse con esos jóvenes que están tentados de marcharse utilizando un lenguaje al que vayan a responder”, opinó la responsable de la lucha contra el terrorismo en el gabinete de Cameron hasta 2011.

