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Migrantes centroamericanos insisten en llegar a Estados Unidos

Migrantes centroamericanos insisten en llegar a Estados Unidos
Algunos líderes emergentes de la caravana migrante trataban de evitar los disturbios

Miles de migrantes centroamericanos que viajan en una caravana rumbo a Estados Unidos se despertaron este sábado 20 de octubre en un puente que divide las fronteras entre Guatemala y México, esperando cruzar al territorio mexicano ante la presencia de elementos de la policía federal.

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A unos 275 kilómetros, en la capital guatemalteca, el presidente hondureño Juan Orlando Hernández se reúne con el presidente guatemalteco Jimmy Morales. Según la presidencia guatemalteca, la reunión será para montar “una estrategia para el retorno de los migrantes a su país de origen”.

Algunos líderes emergentes de la caravana migrante trataban de evitar los disturbios que provocaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad de México en la víspera.

Los cientos de migrantes centroamericanos retrocedieron unos 9 metros de la puerta que los separa de la policía mexicana para establecer una zona de protección. Miles continuaban sobre el puente entre las fronteras de Guatemala y México.

Selvin Flores, un zapatero de 35 años de la ciudad hondureña de Nacaome, dijo que las personas que habían provocado los disturbios el día anterior habían sido expulsadas del grupo.

“Sacamos los que estaban haciendo desórdenes y los entregamos a la policía de Guatemala porque no queremos malentendidos”, dijo Flores.

El hondureño tiene tres hijos y comentó que a veces no come para asegurarse de que ellos sí lo hagan.

Agregó que quiere llegar a Estados Unidos para trabajar durante unos años, ahorrar y regresar a Honduras.

“¿Usted no cree que me duele dejar mi país? Es por necesidad”, manifestó.

Al amanecer del sábado, muchos migrantes se despertaron entre montones de basura que ya se había acumulado en el cruce y aguardaban para ver qué les deparaba el día. Se respiraba un olor fétido debido a que no había sanitarios.

El hondureño José Yáñez pasó la noche dormido sobre el puente sin una cobija que lo protegiera del frío, pero prometió continuar con el viaje.

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