La oposición venezolana, que cumple un mes de movilizaciones contra el presidente Nicolás Maduro, marcha de nuevo este lunes 1 de mayo en todo el país, en abierto desafío al gobierno que habitualmente organiza masivas concentraciones el 1 de mayo.
Aunque hasta ahora han sido bloqueados por las fuerzas de seguridad, los opositores intentan llegar a las sedes del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y del Consejo Nacional Electoral (CNE) en los 24 estados, para exigir elecciones generales.
“El régimen juega a nuestro desgaste, por eso a un mes de resistencia debemos demostrar fuerza”, declaró Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento, único poder estatal controlado por la oposición.
Policías y militares desplegaron ya camiones antimotines y barreras metálicas en puntos estratégicos para frenar el acceso al centro de Caracas. El sistema del metro mantiene este lunes 31 estaciones cerradas.
Maduro encabeza una concentración de sus seguidores en la Plaza Bolívar, en el centro de Caracas, considerado bastión de los chavistas y donde están el CNE, el TSJ y otros poderes públicos.
“El 1 de mayo le pertenece a la clase obrera. No es día de capitalismo ni de derechas”, aseveró el mandatario socialista, en su programa dominical.
Maduro asegura que sus adversarios buscan darle un golpe de Estado para propiciar una intervención extranjera. La oposición lo acusa de instaurar una “dictadura”.
Desde que estallaron las protestas el 1 de abril, los enfrentamientos entre antimotines y manifestantes, saqueos y tiroteos, han dejado 28 muertos y cientos de heridos, de lo que se acusan mutuamente gobierno y oposición.
“Ha sido una verdadera emboscada, una arremetida violenta para caotizar a la sociedad, asaltar el poder político e imponer en Venezuela una contrarrevolución violenta”, dijo Maduro.
La convulsión política ha hallado terreno fértil en un país que, pese a tener las mayores reservas petroleras del planeta, sufre una severa escasez de alimentos y medicinas y una inflación, la más alta del mundo, que el FMI cifra en 720% para 2017.
En víspera de la conmemoración del Día del Trabajador, Maduro aumentó el ingreso mínimo mensual –salario básico y bono alimentario– de 150 mil a 200 mil bolívares (280 dólares a la tasa oficial más alta y 50 dólares en el mercado paralelo).






