El papa Francisco realizó un enérgico encuentro ante cientos de miles de jóvenes en Asunción poco antes de partir rumbo a Roma tras una intensa gira que también lo llevó a Ecuador y Bolivia, y que estuvo marcada por fuertes mensajes contra la desigualdad.
Tras realizar una misa campal ante un millón de peregrinos en el predio militar de Ñu Guasú, en las afueras de Asunción, Francisco fue aclamado como una estrella por una multitud de jóvenes en un vibrante acto a orillas del río Paraguay.
Asumiendo el tono de un director de escuela, el pontífice volvió a pedir a la juventud que "hagan lío pero organícenlo bien".
"Necesitamos jóvenes con esperanza y fuertes de espíritu, no jóvenes debiluchos, que ni sí ni no (indecisos). No queremos jóvenes que se cansen rápido, y que estén con cara de aburridos", clamó.

En la mañana, ofició una misa muy solemne, presenciada en primera fila por el presidente anfitrión, Horacio Cartes, y su par argentina, Cristina Kirchner.
El Papa saludó a ambos mandatarios y recibió un cuadro como regalo de parte de ella.Antes de llegar a este predio, el papa de 78 años visitó el barrio pobre de Bañado Norte de Asunción, vivo ejemplo de la desigualdad en Paraguay, donde no hay rastro del crecimiento que ha experimentado esta nación de siete millones de habitantes.
Alrededor de 40% de la población está sumida en la pobreza, cuando el país tuvo un crecimiento de 14.5% en 2013 y de 4.5% el año pasado. Jovial, el Papa hasta se dejó poner una gorra de béisbol por un vecino y posó risueño a los pedidos de fotos.
DEFENDIÓ LA PELEA POR LA TIERRA
Entre los vecinos de este barrio, algo defradudados por su corta visita que les valió tantos meses de preparación, el Papa defendió "la pelea" por la tierra y por una vida más digna.
María García, coordinadora de las organizaciones de Bañado, denunció ante el papa el desprecio del Estado hacia pobres como ellos, desplazados campesinos en un país donde el 1% de los propietarios de tierras controlan alrededor del 77% de la tierra productiva.
En las calles de Asunción hubo decenas de miles de personas los tres días de la visita papal, pero según observadores locales, en algunos actos asistieron menos peregrinos que lo esperado.
"Espero que todo lo que ha dicho sea entendido y produzca algún tipo de cambio en Paraguay, donde hay mucho dinero en muy pocos", dijo a la AFP Leonidas González, un comerciante de 40 años que asistió en familia a la misa multitudinaria.
La homilía de Ñu Guazú se hizo desde un imponente altar preparado por el artista plástico Koki Ruiz, que logró crear un mosaico con la imagen de San Francisco con 32 mil espigas de maíz, coco paraguayo y calabaza, como símbolo de la historia de Paraguay desde los antepasados hasta la actualidad.
En Paraguay, tierra de las misiones jesuitas en el siglo XVI y XVII, el Papa reivindicó esa experiencia como uno de los "sistemas más justos" ante miles de fieles de Argentina y Brasil. Antes de su partida, a las 19H00 locales (23H00 GMT), Francisco tenía previsto detenerse en el centro comercial Ycua Bolaños, donde un incendio mató entre 400 y 500 personas en 2004.
Pero un confuso incidente hizo que no descendiera del papamóvil y se produjeron incidentes con la policía.
El noveno viaje de Francisco al exterior, y el segundo a América Latina después del celebrado a Brasil en julio del 2013, estuvo marcado por discursos históricos.
"Obviamente no está como cuando partió de Roma, pero el papa se encuentra muy bien, algo cansado como todos", dijo Lombardi el domingo cuando volvió a ser consultado sobre la salud de Francisco
