Los diputados surcoreanos empezaron el lunes una serie de audiencias inéditas para interrogar a las élites empresariales sobre el actual escándalo de corrupción que sacude al país, en el que está involucrada la presidenta Park Geung-hye.
Los poderosos dirigentes de conglomerados familiares, conocidos como "chaebols", como Samsung y Hyundai, figuran entre los empresarios que serán interrogados por una comisión parlamentaria, antes de un voto el viernes sobre la destitución de la presidenta.
En el centro del escándalo se encuentra una exconfidente de la presidenta, Choi Soon-sil, sospechosa de haber obtenido de grupos industriales "donaciones" por un valor de unos 70 millones de dólares para dos fundaciones de origen dudoso.
Por su parte, la fiscalía acusa a la mandataria surcoreana de complicidad con su amiga, detenida a principios de noviembre por fraude y abuso de poder, acusada de haber desviado una parte de estas "donaciones" para fines personales.
Choi, que desmiente todas las acusaciones, está convocada por el Parlamento este miércoles, pero ya dijo que no se presentaría por motivos de salud.
El lunes, varios empleados de la Casa Azul, la presidencia surcoreana, comparecieron en el Parlamento. La comisión del Parlamento interrogará el martes a destacados empresarios, entre ellos el supuesto heredero del gigante Samsung, Lee Jae-yong, el presidente de Hyundai, Chung Mong-koo y siete otros magnates de la industria.
Estas personalidades se encuentran entre las más ricas y poderosas de Corea del Sur. Según fuentes empresariales citadas por el diario Chosun Ilbo, muchos de estos magnates se preparan a fondo para evitar cualquier humillación pública, ensayando una y otra vez las respuestas preparadas a las posibles preguntas.
