La presidenta de la organización Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, se negó el miércoles a declarar en la audiencia ante un juez que la investiga por supuesta defraudación al Estado.
Luego de dos negativas a presentarse ante el juez federal Marcelo Martínez De Giorgi, la controvertida activista de derechos humanos, de 87 años, accedió a hacerlo, pero en la sede de la organización humanitaria hasta donde debió acudir el magistrado.
Sin embargo, de Bonafini se negó a dar explicaciones sobre el supuesto desvío de fondos públicos destinados a la construcción de viviendas populares.
Según afirmó posteriormente a periodistas, "los jueces no son la justicia, ellos responden al poder de turno y más con el de (el presidente Mauricio) Macri que tiene mucho dinero". Y sostuvo que no tiene "miedo de ir presa".
La convocatoria judicial a de Bonafini se vio salpicada por el escándalo días atrás a raíz del pedido de detención librado por Martínez De Giorgi en contra de la activista luego de que esta se negara a presentarse en el juzgado del magistrado por segunda vez consecutiva. En ese acto la acusada está en su derecho de presentar un escrito o negarse a hablar.
A raíz de ello, el viernes el juez declaró a de Bonafini "en rebeldía" pero en el mismo día dejó sin efecto la orden a raíz del apoyo multitudinario que recibió la dirigente de legisladores y ex funcionarios del gobierno de Cristina Fernández (2007-2015), con los que mantiene una cercana relación, y luego de que sus abogados pidieran al magistrado postergar la cita judicial para esta semana.
De Bonafini, madre de dos desaparecidos durante la dictadura de 1976 a 1983, niega haber cometido algún delito y ha apuntado contra los ex apoderados de la organización, los hermanos Pablo y Sergio Schoklender.
La dirigente y los exfuncionarios de Fernández que también están imputados en otras causas por presunta corrupción se consideran perseguidos por jueces que cuentan con el beneplácito de Macri.
