El servicio público de transporte tiende a normalizarse hoy en El Salvador, lo que el Gobierno atribuye a las medidas de seguridad que desplegó tras el asesinato de 7 conductores por parte de pandilleros que obligaron a un paro.
El Gobierno salvadoreño aseguró este jueves que "lo peor" de la crisis generada por el "boicot" de las pandillas al servicio del transporte público "ha pasado ya", gracias a las medidas de seguridad que ha implementado el Estado.
Los transportistas suspendieron el servicio el pasado lunes bajo la amenaza de la pandilla Barrio 18, cuyos miembros asesinaron a 7 chóferes y un usuario desde el domingo.
En respuesta, el Gobierno desplegó un plan de contingencia que incluyó el despliegue de militares y tanquetas en apoyo a la Policía, además de transporte alternativo para los usuarios.
El portavoz del Gobierno salvadoreño, Eugenio Chicas, quien aseguró que el servicio de transporte al noreste de la capital tiene un 50% de operatividad, manifestó que "lo peor ha pasado ya, (...) se está desmontando (el paro), está disminuyendo el fenómeno sensiblemente".
Agregó que durante los primeros tres días del paro detuvieron sus labores entre 142 y 122 rutas, de las mil 131 que posee el país.
Según el portavoz, el Gobierno se reunió con los transportistas, a quienes ofreció "acompañamiento en las unidades de transporte" de agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y el Ejército.
El Gobierno indicó al gremio de transporte que "debe cumplir" retomar sus labores, porque está "montado el dispositivo de seguridad", y advirtió que de lo contrario "van a ser sancionados".
El presidente de la Asociación de Transportistas Públicos (ATP), Roberto Soriano, dijo que la "propuesta de la mayoría de los empresarios" del transporte es que se mantenga permanentemente una "protección a conductores" y que no solo sea una "medida transitoria para salir del problema".
