A pocos días de las elecciones, el candidato republicano Donald Trump se dio cita con su simpatizantes en la ciudad de Miami, en el estado de Florida.
En un discurso que duró alrededor de una hora, Trump arremetió contra la prensa estadounidense asegurando que eran los medios "más corruptos en la historia de la país". Sus seguidores gritaban "al carajo los medios".
Trump atacó duramente a su rival, la demócrata Hillary Clinton, a quien describió como una persona "inestable" y se volvió a referir al los correos electrónicos de Clinton al que se refirió como "el peor escándalo de corrupción desde Watergate", mientras que sus simpatizantes coreaban "métanla presa".
Florida es un estado vital para el empresario republicano: de perderlo le sería numéricamente imposible obtener los votos electorales que necesita para ganar la elección.






