El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visita el jueves una ciudad que calificó de “infierno” para reunirse con los líderes de una alianza que amenazó con abandonar y dirigirse a un continente que sigue afectado por su elección y nervioso por su apoyo.
El jueves por la mañana, Trump visitó la sede de la Unión Europea en Bruselas para reunirse con el presidente de Consejo, Donald Tusk; con el de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y con otros funcionarios comunitarios.
El republicano pareció recibir una cálida bienvenida de los líderes, a pesar de que en los últimos meses elogió públicamente la decisión británica de salir del bloque y describió a la UE como “un vehículo para Alemania”.
Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump adoptó un tono menos beligerante, calificando el bloque de “maravilloso” y señalando que una Europa fuerte es muy importante para él y para Estados Unidos.
Tras su encuentro, Donald Tusk dijo que él y el mandatario estadounidense coincidieron en la necesidad de combatir el terrorismo, aunque mantienen algunas diferencias.
"Algunos asuntos siguen abiertos, como el clima y el comercio. Y no estoy 100% seguro de que hoy podamos decir el sr. presidente y yo que tenemos una posición común, una opinión común sobre Rusia”, declaró Tusk agregando que hay que encontrar unidad en torno a valores como la libertad, los derechos humanos y la dignidad.
"La gran tarea hoy es la consolidación de todo el mundo libre en torno a estos valores”, manifestó.
