El volcán Calbuco, en el sur de Chile, se mantenía inestable y emanando cenizas hoy sábado tras dos potentes y sorpresivas erupciones durante la semana, en una actividad que podría extenderse por un largo tiempo y generar graves perjuicios económicos en la zona. El macizo, que permaneció dormido por más de cinco décadas, mantenía una emanación de cenizas constante. En la madrugada del sábado se observó además la expulsión de material incandescente desde su cráter, según relataron periodistas de la AFP en la zona.
“El volcán se mantiene inestable y se mantendrán por ahora las erupciones, principalmente de cenizas”, dijo en un último reporte el Servicio Nacional de Geología y Minas (Sernageomin). De las casi 6 mil personas que viven en los alrededores del macizo y que permanecen evacuadas, unas decenas tuvieron que pasar otra noche en los albergues habilitados por las autoridades. La mayoría de los evacuados, sin embargo, se encuentran alojados en casas de familiares o amigos. “En estos momentos sigo asustada y aún pienso en irme (de las cercanías del volcán), pero a largo plazo volvería a mi tierra”, relató a la AFP Carolina Bayern, que permanecía albergada en un colegio de Puerto Varas.

“Yo no le tengo miedo al volcán, le tengo respeto, el miedo ya se me quitó. Mi casa se cayó, está todo destruido, y tengo una pena tan grande”, afirmó de su lado Raúl Rangel, alojado en el mismo albergue. La nube de cenizas seguía dispersándose hacia el este, cubriendo localidades argentinas en la región patagónica de la provincia de Neuquén y llegando incluso hasta la capital, Buenos Aires, a 2 mil kilómetros de distancia, donde algunas aerolíneas habían cancelado vuelos desde y hacia Estados Unidos y Europa. En Santiago, los vuelos nacionales operaban con normalidad, aunque algunas aerolíneas internacionales habían cancelado el arribo de sus aviones procedentes de Europa y Estados Unidos. En Montevideo, en tanto, se reportaba la cancelación de tres vuelos desde la terminal internacional de Carrasco, mientras las autoridades llamaban a la población a protegerse con tapabocas en caso de que precipiten las cenizas emanadas del volcán, que actualmente permanecen a gran altura sobre la capital uruguaya. El siempre verde del sur chileno había dado paso al gris de las cenizas, que cubrían extensos sectores agrícolas y ganaderos. “La emergencia principal está en el radio de 20 kilómetros (de exclusión desde el cráter del macizo), donde los vecinos dejaron sus campos, dejaron todos sus bienes, incluyendo a sus animales”, dijo este sábado el ministro de Agricultura, Carlos Furche, a radio Cooperativa. “Hay campos que van a estar inutilizados por un tiempo largo”, agregó el ministro.
