Más allá de los edificios colapsados, las personas desplazadas y las víctimas mortales que dejaron los terremotos en Venezuela, otra crisis comienza a hacerse visible. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que la emergencia ha incrementado la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas, quienes enfrentan mayores riesgos de violencia, dificultades para acceder a servicios de salud y una creciente carga de cuidados.
De acuerdo con ONU Mujeres, en una actualización de su monitoreo sobre el impacto de los desastres, las mujeres y las niñas en el país suramericano están más expuestas a la violencia de género, los abusos sexuales y la trata de personas debido a la falta de alojamiento. Los riesgos se concentran en los campamentos temporales, los asentamientos informales y las comunidades que acogen a las personas desplazadas, donde, debido a la complejidad de la situación, también existen dificultades para denunciar cualquier tipo de abuso o recibir atención médica especializada.
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), se estima que cerca de 1.9 millones de mujeres menores de 50 años y unas 956,400 niñas, adolescentes y mujeres jóvenes se encontraban en las zonas donde se registró el catastrófico doblete sísmico ocurrido en Venezuela el pasado 24 de junio.
El informe señala, además, que el desastre ha provocado la interrupción del acceso a consultas médicas prenatales y posnatales, anticonceptivos, productos de higiene menstrual y servicios para sobrevivientes de violencia sexual. Asimismo, revela que las organizaciones presentes en las localidades afectadas han reportado la falta de medicamentos y suministros para mujeres embarazadas y lactantes.
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De acuerdo con ONU Mujeres, las emergencias no crean las desigualdades de género, sino que profundizan las que ya existían. En contextos de desastre, las mujeres y las niñas enfrentan un mayor riesgo de violencia de género, explotación y trata de personas, mientras que el acceso a servicios de protección, salud y atención especializada suele verse limitado.
Cuidar mientras todo se derrumba
Otra de las consecuencias que permanece casi oculta entre los campamentos de desplazados es el cuidado de niños, personas mayores, familiares heridos y personas con discapacidad, una responsabilidad que muchas veces recae sobre los hombros de las mujeres. Esto ocurre al mismo tiempo que intentan conseguir alimentos, alojamiento o incluso atención médica, lo que reduce sus posibilidades de recuperar sus ingresos, reconstruir sus hogares o incluso conservar sus empleos.
La organización manifiesta que se necesitan 3 millones de dólares para apoyar durante los próximos seis a doce meses a 15,000 mujeres y niñas, reforzar los servicios de protección y salud y facilitar la recuperación de sus medios de vida.
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Balance del desastre
En su último informe, el Gobierno venezolano informó este sábado 11 de julio que el desastre ha dejado un saldo de 4,333 muertes, un aumento de 215 personas en apenas 24 horas. Por otra parte, la cifra de heridos se mantiene en 16,470.
También se reveló que unas 31,193 personas han sido atendidas en los hospitales, de las cuales el 90 % ya recibió el alta médica.

