Portugal inició tres días de luto el martes por las 37 víctimas fatales de los incendios en medio de la ira creciente del público que pregunta por qué las autoridades no supieron prevenir la tragedia apenas cuatro meses después de la muerte de 64 personas en un incendio forestal.
La lluvia y el descenso de la temperatura ayudaron a los bomberos en Portugal y España a controlar la mayoría de los focos, que dejaron 41 muertos en ambos países durante el fin de semana.
Las autoridades portuguesas informaron que la mayoría de los focos principales estaban extinguidos el martes por la mañana.
Unos 2 mil 700 bomberos se encontraban en los bosques para prevenir la aparición de nuevos focos.
En el noroeste de España, donde murieron cuatro personas, las autoridades de Galicia dijeron que había 27 incendios forestales fuera de control.
También se investiga la causa de los cientos de focos que se encendieron pasado el verano, que las autoridades ibéricas atribuyeron principalmente a incendiarios y a las condiciones climáticas inusuales.
Las temperaturas en la península superaron los 30 grados centígrados durante el fin de semana, combinado con los fuertes vientos al paso del huracán Ophelia en el Atlántico.
