El bloque independentista logró sortear el primero de los obstáculos para formar gobierno, cuando faltan exactamente siete días para que comience formalmente la legislatura. El candidato de Junts xCat a la Generalitat, Carles Puigdemont, y la secretaria general de ERC, Marta Rovira, cerraron un acuerdo para constituir la Mesa del Parlamento con mayoría independentista.
En la práctica esto significa un reparto conciliado de la mayoría de las sillas institucionales entre los que defienden que Cataluña debería separarse de España. Lo hicieron durante una cena celebrada el pasado martes en Bruselas, Bélgica, adonde huyó el líder independentista el pasado 30 de octubre acorralado por la justicia española.
Sin embargo, las negociaciones siguen estancadas en su punto más relevante: la investidura del presidente del Gobierno catalán. Puigdemont se niega a sacrificar su candidatura, pero al mismo tiempo renuncia a presentarse físicamente en el Parlamento para llevarla a cabo. Así, planteó a Rovira que su proclamación como presidente sea a distancia, de manera telemática o delegada con otro diputado que leyera por él su discurso: un gesto que además de extravagante contraviene el reglamento de la cámara legislativa catalana y supondría un sabotaje a la sesión.
ERC mira con recelo estos planteamientos que supondrían que Puigdemont gobernara Cataluña a mil 700 kilómetros de distancia, pero estaría estudiando su viabilidad jurídica, según informan varios medios españoles citando fuentes internas. Desde el ala más radical de los independentistas, la CUP, consideran positivo el acuerdo para desencallar la investidura, pero siguen insistiendo en la vía unilateral para la declaración de la independencia.
La primera voz crítica llegó de Ciudadanos. “No podemos aceptar a un presidente fugado de la justicia y una investidura por plasma”, señaló la líder de la formación naranja, Inés Arrimadas. El Partido Popular, por su parte, fue más allá y se mostró dispuesto a recurrir ante el Tribunal Constitucional, tanto el acuerdo de la Mesa del Parlamento de Cataluña como cualquier hipotético cambio del reglamento de la Cámara que busque facilitar la investidura telemática como presidente de Carles Puigdemont.
El coordinador general de la formación que dirige el Gobierno español, Fernando Martínez-Maillo, aseguró que sería una “auténtica burla” a los catalanes y un “escándalo”. La enrevesada situación política sigue haciendo mella en la sociedad catalana que está cada vez más polarizada.
Expertos del Real Instituto Elcano avisan que “la crisis constitucional territorial es profunda y será duradera”. El próximo miércoles 17 de enero se constituirá la Mesa del Parlamento. Este organismo jugará un papel determinante en la organización de la investidura del próximo presidente del Gobierno catalán. El plazo para la primera votación de los candidatos para presidir la región catalana acaba el día 31.

