Las graves deficiencias arquitectónicas que privaron a las estructuras de un sistema antisísmico, tanto en las construcciones antiguas como en las modernas, son probablemente una de las principales causas que provocaron casi 300 muertos tras el terrible terremoto que asoló el centro de Italia la madrugada del miércoles pasado.
La fiscalía de Rieti, en la región de Lacio y la de Ascoli Piceno, de Las Marcas, abrieron dos sumarios judiciales para poner luz en las causas de los derrumbes llamados “anómalos” por los bomberos. Es decir, los relativos a casas y edificios que se derrumbaron por estar mal cimentados, en ocasiones, por usar más arena que cemento armado o por contar con tejados demasiados pesados que los muros no pudieron resistir tras el fuerte temblor.
En las investigaciones también se verificará si hubo irregularidades en las licitaciones públicas adjudicadas a varias empresas constructoras que debían haber proyectado un plan antisísmico en varias construcciones que cayeron indolentes ante la fuerza del terremoto.
De hecho, en la mente de todos está el caso de Norcia, una localidad de unos 5 mil habitantes, donde se adoptaron medidas antisísmicas en los años 80 y que ha sobrevivido sin lamentar víctimas mortales. En Amatrice, situada a poco más de 30 kilómetros de la anterior, murieron más de 200 personas con una densidad de población menor.
PLAN DE CONSTRUCCIÓN
Aún quedan cuerpos que extraer de entre los escombros, pero el Gobierno italiano tiene que hacer frente a otra emergencia que se hace más imperiosa con el pasar de los días. Unas 2 mil 500 personas han perdido sus casas. De momento, se están alojando en campamentos improvisados de tiendas de campañas, pero esto es solo una solución temporal que no tiene cabida durante el frío y lluvioso otoño.
El primer ministro de Italia, Matteo Renzi prometió que en menos de un mes serán desmantelados los campamentos y los evacuados serán trasladados a casas prefabricadas de madera, predispuestas en las inmediaciones de las localidades afectadas.
Tras haber establecido una partida presupuestaria de más 50 millones de dólares, el Gobierno de Italia otorgará una subvención que sumará los 670 dólares al mes para cada familia desalojada, que será incrementada si hay personas con minusvalía o ancianos en el núcleo familiar, según informan los medios italianos.
El papa Francisco anunció su intención de visitar las zonas afectadas por el terremoto.
