Contrario a lo que intentan los palmeros del Grupo de Acción Financiera (GAFI) y tal y como se desprende del informe de Standard & Poor’s, publicado en octubre de este año, el lavado de dinero continuará con la misma intensidad, en el corto y mediano plazo. Al leer dicho reporte se llega a la conclusión que hay que ser un caradura para inferir que son los pequeños centros financieros los que blanquean los activos producto de los delitos de narcotráfico, corrupción, evasión fiscal y de venta de armas que se dan en todo el mundo. Justo cuando la Unión Europea pensaba que ya estaba bajo la alfombra el escándalo del Danske Bank y del trillón de dólares que lavó Estonia, para mi suerte, la prestigiosa revista The Economist - detona sin misericordia- a Gran Bretaña y a su ciudad sede Londres.
En su artículo de 11 octubre de 2018 titulado “Capital Sucio: Los flujos financieros de Londres están contaminados de plata lavada” se desarrolla una crítica mordaz a la hipocresía de otro país europeo, miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que ataca y/o que permite los ataques a una nación amiga como Panamá. Que sea The Economist y no cualquier diario el que informa lo que van a leer a continuación, es una muestra de la seriedad del problema de lavado de activos en Gran Bretaña y la negligencia de sus autoridades. No es Información nueva para los que defendemos a Panamá, a su plataforma de servicios financieros y a la necesidad de tratar en igualdad de condiciones a todas las naciones “level playing field”. Quizás lo que vayan a leer asombre a un par de ceporros que piensan que Panamá sí es una cueva de lavadores como nos pintan los burócratas del viejo continente y que allá, por ser naciones más antiguas, son brillantes y castos. La realidad es que son unos fatuos.
“Gran Bretaña le gusta verse como un líder en la lucha contra el financiamiento ilegal y la corrupción” comienza el artículo antes mencionado. Como decía Alonso Quijano a Sancho Panza: “Del dicho al hecho hay un gran trecho”. La Agencia Nacional del Crimen británica afirma, en el mismo artículo, que el equivalente a “billones de libras esterlinas” de fondos internacionales, provenientes de cleptócratas y sus lacayos, se lavan a través de bancos británicos cada año. El artículo confirma que las sociedades de responsabilidad limitada (LLC) fueron el vehículo preferido de los clientes de Danske Bank y de “la mayoría de los casos de corrupción trasfronterizo en años recientes…”. Gran Bretaña no solo ofrece los bancos, sino además las estructuras jurídicas a través del Companies House que es propiedad, nada más ni nada menos, del gobierno británico.
Lo que sigue a continuación lo cito porque es, sencillamente, descojonante: “Algunas personas del gobernante Partido Conservador y de la City argumentan que una limpieza profunda sería dañina justo ahora que las finanzas británicas pierden su atractivo por el brexit.” Lea esto de nuevo. Vamos. ¿Ya? Gracias.
Sí, los políticos y ejecutivos bancarios prefieren dejar que se siga lavando dinero en el sistema bancario que afectar el centro financiero de Londres la City que, en teoría, perderá mucho negocio por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.
Sigo parafraseando pasajes del artículo: Londres no es única. Otros centros financieros como Nueva York, Dubái y Singapur también lavan dineros sospechosos. Pero Londres tiene atributos excepcionales: se habla inglés, hay buenas escuelas, un sistema legal respetado y maneja cantidades grandes de dineros internacionales a través de su centro financiero. Reglas relajadas sobre la propiedad favorecen a extranjeros adinerados y ejércitos de abogados y relacionistas públicos se especializan en limpiar imágenes. Algunos temen que, de exigir mayor transparencia, se desplome el mercado de bienes raíces y la libra esterlina y eso, con la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, sería catastrófico.
La sinceridad con que tan prestigiosa revista afirma la desfachatez de los políticos y los empresarios británicos que permiten el uso de su sistema financiero para lavar dinero con tal de que no afecte a la economía es, por decir lo menos, impresionante.
¿Dónde está el GAFI para quejarse de la City, de Gran Bretaña y adonde están los líderes europeos, tan valientes contra Panamá, para parar esta farsa británica? Pero si aún no se sorprenden por la contundencia de este escrito, copio textualmente a The Economist: London is, in short, ideal for money-laundering. La traducción sería: “ Londres es, en pocas palabras, ideal para lavar dinero”. Que monstruos, que sinvergüenzas. Hasta que provoca tomarse diez Pimm´s y cantar We Are the Champions de Queen.
El autor es abogado