Siendo este escrito una continuación del anterior (titulado Los hijos de los delincuentes, La Prensa, 27 de octubre de 2022), sobre el cual recibí múltiples comentarios positivos, deberíamos estar asombrados por la continuidad estructurada de la delincuencia para asegurarse que exista el botín necesario en las arcas del Estado para saciar parcialmente sus apetitos voraces.
El recién aprobado presupuesto, de casi 270 melones para programas de becas y auxilios económicos, nos deja pensando que ya los “honorables” han debido dejar bien establecido el “qué hay pa´mí” y esa lista no será publicada, pero ya de seguro que tiene el beneplácito anticipado de las autoridades fiscalizadoras.
Posiblemente uno no se equivoca en que este programa manejado por el Ifarhu ya tenga establecida su membresía de clientes frecuentes o sea que desde ya están designadas las ayudas para los hijos y allegados de los padres o funcionarios delincuentes. Por los pasillos se rumora que el Ifarhu va a establecer un programa de recompensa de “millas o puntos” para sus beneficiados frecuentes. Pareciera entonces que este programa de auxilios económicos será convertido en un “cash back familiar” que nada tendría que ver con ayuda socioeconómica para los más necesitados.
¿Cuál será el futuro que le depara a esos hijos de delincuentes que se gradúen de universidades rimbombantes en el extranjero cuando regresen a Panamá, cuyas carreras han sido sufragadas a costo de los más necesitados? Me imagino que están predispuestos a trabajar en la firmas o empresas de “papi o mami” o ya tienen un nombramiento reservado como funcionario con un jugoso salario, o sea que pasarán de ser hijos de delincuentes a delincuentes puros. Me imagino que sería poco probable que sean contratados en firmas o empresas apolíticas y que no hayan negociado con el Estado.
Los más sacrificados son y seguirán siendo los más necesitados, pues los manipularán para conseguir ese voto con promesas y luego se olvidan de ellos. Pareciera que en Panamá los delincuentes son la mayoría, pues muchos no quieren entender que con su voto se siguen eligiendo y perpetuando delincuentes, de generación en generación.
¿Sería más efectivo que todo o parte de esos $270 millones se utilizara para dotar a miles de estudiantes con una laptop que les permita alcanzar un mejor nivel educativo y estar mejor preparados para integrarse a una fuerza laboral? Muchos pensarán que esa es labor del Meduca, pero sería una mejor alternativa a la actual que la ayuda y auxilio que va a los que menos lo necesitan. Solo tenemos que imaginarnos la repartición del botín entre esos “clientes frecuentes”, mientras que las carencias resplandecen sin respuestas para la población necesitada.
Seguimos siendo una población pasiva dominada por delincuentes y el futuro que se presenta para las próximas elecciones no cambiará nada, pues faltan candidatos honorables, éticos, honrados y con deseos de cambiar las actuales tendencias políticas. El eslogan utilizado en el pasado, “Los locos somos más”, ahora pudiera ser “Los delincuentes somos mucho más y al que no le guste, que se lo aguante.
El autor es ciudadano.
