Max José López Cornejo, embajador y director general de Organismos y Conferencias Internacionales de la Cancillería, informó que fue una tarea titánica para que Panamá lograra ocupar un puesto en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
"Panamá es un país chiquito, que tiene 55 embajadas... y conseguir votos no es fácil. [Votos] de África, Asia, Europa", explicó el diplomático en entrevista a La Prensa.
La semana pasada, Panamá fue electa para ocupar uno de los tres cargos que estaban vacantes en el Consejo de Derechos Humanos.
"Por primera vez en la historia y un hecho sin precedente", destacó López Cornejo, quien explicó que el país obtuvo 157 votos de los 193 que integran ese organismo internacional
"Es todo un trabajo y gestión diplomática... la política del nuevo gobierno está fundamentada en el respeto de los derechos humanos", agregó.
Una de las clave para que los países miembros de ese organismo dieran el voto a Panamá, fue que el Gobierno se comprometió en presentar todos los informes que tenía en mora desde hace unos 12 años.
Además, este año se instaló la Comisión Nacional de Derechos Humanos integrado por 14 instituciones y organizaciones de la sociedad civil.
Para el 2016, esta comisión tendrá lista, junto con la oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos para Centroamérica y el Caribe -con sede en Panamá- al menos seis informes sobre los derechos humanos en el país, los cuales estaban pendiente de ser entregados, dijo el funcionario.
Esos informes son por sectores: niñez, mujer, indígenas, entre otros temas.
El 16 de enero de 2016, en Ginebra, el representante de Panamá ante las Naciones Unidas, Ramón Morales Quijano, tomará posesión en el cargo de vicepresidente en el Consejo de Derechos Humanos.
"Se hizo todo un lobby diplomático desde que dimos importancia a los derecho humanos. El desarrollo de un país se basa en un aspecto muy fundamental que es el respeto de los derechos humanos", agregó López Cornejo.